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ESPACIO: ENSEÑANZAS DEL PASE.

 El pase es un dispositivo inventado por Jacques Lacan para dar cuenta ante la comunidad analítica de los efectos y consecuencias de un análisis llevado hasta su final. Los testimonios de los Analistas de la Escuela son una oportunidad para transmitir e investigar acerca de lo que queda del lado del saber y de lo imposible de decir, de los fragmentos de real y  restos sintomáticos con los que hay que arreglárselas al final del análisis.

En 2014 la Comunidad de Valencia recibió a dos Analistas de la Escuela: Anna Aromí y Santiago Castellanos. Ambos eventos han tenido una alta convocatoria de público en nuestra sede, no sólo de analistas y socios sino de caras nuevas. Esto nos indica, la importancia y el interés que suscita la transmisión de un AE no sólo para nuestra comunidad analítica sino para aquellas personas que no acuden habitualmente a los espacios de la Escuela. Los ecos de ambos testimonios fueron muy positivos. Nuestro agradecimiento a Anna Aromí y Santiago Castellanos por su trabajo y su importante efecto de formación.

 El 31 de enero 2014 Santiago Castellanos presentó su testimonio titulado “Ensamblajes”

 En este testimonio, Santiago Castellanos transmitió la ‘sorpresa’ del final de su análisis. Un sueño, en el que no se encontraba ni el lugar ni el sentido de un ‘guión’, fue el encuentro con el agujero. Quedaba una peformance de escenas y marcas del cuerpo por fuera del sentido. Transmitió de qué manera el síntoma era un intento de reparación. Del lado del padre caído, con el efecto de un dolor en el cuerpo y del lado materno, con la frase “Hay algo más, pero no te puedo decir”.

 El modo de tratar el exceso de goce en el cuerpo a través del gimnasio, que convocaba la mirada del Otro, es tocado con una interpretación fundamental: “Ud, es un acróbata!”. Interpretación que apunta a aislar un S1.

 Satisfacer la demanda materna, no fue sin consecuencias. Ser el hijo destinado para salir de la pobreza, fija al sujeto en el goce fantasmático de ‘salvar al Otro’.

 Si bien en el primer análisis había obtenido importantes efectos terapéuticos, la angustia vuelve a hacer su aparición ligada a la práctica clínica. Era la angustia ante el límite del sentido. Este segundo análisis, se orienta por lo real, más allá del fantasma. El programa de goce se revela: ‘hacerse admirar para caer’, obteniendo una satisfacción de la que era difícil separarse. El sujeto ubica, la muerte que lo aspira, pero también descubre que ella lo despierta. El S1 del dolor, ahora introduce vida ante la mortificación. Cuando el fantasma ya no comanda, se encuentra otra forma de vivir el amor, bordeando el agujero. Cuando el goce fálico no comanda, hay margen para la invención. 

 Con la interpretación: “Queda suelta”, el analista introduce la contingencia y el sinsentido a la demanda de saber que operaba en la transferencia. Deconstruye así el objeto epistemológico. El analizante consentirá a perder ‘el guión’. Finalmente, el sujeto pudo preguntar a la madre, qué era eso que no podía decir, obteniendo el sinsentido de una respuesta.

 El “Una vuelta más” ya no queda cerrado en el intento de construcción del propio caso clínico.

 “Me he buscado la vida” dice Santiago. “Levantarme y salir” sería un modo de nombrar el sinthome. Sin duda, lo vivo, ha sido transmitido a nuestra comunidad con este testimonio.

  7 de Marzo 2014 Anna Aromí presentó su testimonio titulado “La alegría del pase”.

 La hermana, fallecida cuando la analizante tenía 20 años producía una pregunta insistente: ¿Por qué ella y no yo? El análisis despeja que dicha pregunta se realizaba desde el fantasma. Accidentarse, caerse, romperse, era una repetición infantil.

 En un primer análisis, con un analista Kleiniano, recibe una interpretación: “Ud disfruta leyendo y formándose con Lacan” La respuesta subjetiva a esto fue: no me quiere,  ubicando así un fantasma de exclusión.

 Un segundo análisis,  definido como terapéutico, puso en juego el síntoma de la glotonería del superyo y el empuje de la pulsión de muerte. El goce mortificante bajo la forma de un sentimiento trágico de la vida, era el partenaire del sujeto. Ella  creía en el Otro y estaba a la espera de su palabra, de la palabra que distinguiera ‘la viva’ de ‘la muerta’.

 El tercer y último análisis, fue una elección por el rasgo del padre, figura ideal, poderosa y feroz donde la escena de cólera era significada como un signo de amor.

 La analizante sufría por un sentimiento de “no ser aceptable”. El analista interpreta: “Ud no autoriza su agalma”. Empieza así, a desembrollarse del ‘hacerse rechazar’. Ella no sabía hacer entrar su opinión en la Escuela. “No es la Escuela, es Ud” dirá el analista. Sitúa así, su ‘ni ni’: ni hombre ni mujer, ni viva ni muerta. Sueña con una gamba pelada. “Era yo misma, impresentable” nos dirá.

 Ella re-tenía las producciones. ‘No me suelte que me caigo’ era la demanda dirigida al analista. “La cadena significante ancla. Acabar el análisis es separarse de la seguridad de la balsa y del destinatario de las palabras” nos dijo. En cambio, dejarse llevar por el analista, es más femenino, posibilitando ocupar la posición femenina y la posición analítica.

Un sueño en el que se despide de un abuelo querido señala la despedida del analista. “No sólo hay hueso al final, también hay lazos y afectos que acompañan al analizante hasta el final” dirá. Sin embargo, ella se preguntaba ¿por qué no se podía separar? Se trataba del goce de la palabra en la relación transferencial. “La transferencia estaba atada a la pulsión oral. Chupaba transferencia. No había libido disponible para otras cosas por estar encharcada a la transferencia con él”. Las largas sesiones, dibujaban un vacío, el discurso se vaciaba él mismo. “Acabar el análisis no era morir. No se trataba de esperar del Pase que me nombre viva”. Cae así, el gozar del sentimiento trágico de la vida. Pero entonces, ¿cómo escribir con este vacío entre letras?

 Ubicar cómo se apropiaba del cuerpo del partenaire como si fuera el propio, permite una separación, pudiendo apropiarse de su cuerpo de mujer. “Yo, me rompo la cabeza para ser una mujer” dice al final. “Escríbalo!” señala el analista. Es entonces cuando pide el pase. Para Anna el análisis concluyó en el pase. Allí se elaboró el final permitiendo la separación del analista. La alegría del pase fue una re-solución, un resolverse y autorizarse.  Encuentra así, una forma de hacer con los golpes. Romperse la cabeza con lo que no tiene y disfrutando con ello. Afecto de satisfacción obtenido al final.

 Escribir, tiene la función de fijar la vida. Ahora se trata de escritura y cuerpo sin el Otro. Se autoriza a ocupar una posición femenina ante el deseo del Otro, aceptar ocupar el lugar de ser mirada, deseada, poniendo el propio goce en juego. El partenaire, ya no es el inconsciente,  es el psicoanálisis. El deseo del analista pasa por perder la aspiración a la normalidad, la aspiración de un mundo ordenado que cabría en una cadena significante. Ella, ya no se angustia con los pacientes.

 Responsables: Margarita Bolinches, Magdalena Climent, Gabriela Alfonso, Carmen Carceller.

Coordina: Patricia Tassara

Bibliografia :Bibliografia pase y fin de analisis                               

Valencia Septiembre de 2014