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El viernes 23 de octubre tuvimos la 1ª de las Actividades programadas para la preparación del foro sobre el autismo en la Sede de la ELP de nuestra ciudad.

La Mesa redonda “Autismo y Educación puso a cielo abierto los impasses a los que abre el tema que nos reunirá en el Foro de Barcelona “¿Insumisos de la educación?

 La presentadora de la Mesa redonda, Carolina Martini, lo situó muy bien: “el mundo simbólico con el que trabaja la educación, que permite el acceso al aprendizaje, el lazo social y la función civilizadora de la escuela es justamente el espacio que el sujeto autista experimenta de forma invasiva”

La Conversación organizada alrededor de varios ponentes, transcurrió de forma muy dinámica, abriendo un abanico de las diversas posiciones que los profesionales tienen respecto al tema autismo y en ese abrirse a los diversos discursos pudieron verse los puntos de “enigma”, de “comprensión” a los que nos confronta.

Mª Dolores Camps, psicopedagoga de orientación lacaniana, nos presentó el recorrido de un niño autista desde que se incorporó en 1º de Infantil en su centro. Buscó las vías de apoyo a su alcance, protocolos, entrevistas a los padres, hizo frente al rechazo que presentaban las maestras de infantil (que proponían derivar al niño a un centro específico) y nos concretó el recorrido realizado:

Derivación del alumno a un centro de Estimulación temprana, logopedia del SPE, atención de la profesora de PT del centro.

Al final del ciclo de infantil la atención psicoanalítica del centro de estimulación temprana fue sustituía por un psicoanalista a nivel privado.

Actualmente en 3º de primaria el niño ha realizado su “recorrido particular”, accediendo a una adecuada lectoescritura y, vinculándose a sus compañeros, sigue una escolaridad normal.

A pesar de los años duros pasados, la apuesta ética de esta profesional ha permitido el trabajo en red de los diversos profesionales en los que ha confiado y dado sus frutos.

Inmaculada Gil y Raquel Gavaldón , maestras de Audición y Lenguaje y Pedagogía Terapeútica en un aula CyL, nos explicaron, apoyándose en material audiovisual, el funcionamiento de su aula, cómo se estructura, la coordinación con los profesionales clínico-médico y los educativos; sus aciertos y dificultades.

Hicieron hincapié en los pilares fundamentales que el método TEACCH que utilizan sostiene para establecer “una estructura de seguridad” para el niño con autismo:

La estructuración espacial, con los 8 niños que comparten aula, dividida en rincones, que permiten un movimiento bastante libre.

La estructuración temporal, guiados por los Pictos (pictogramas) que cada niño toma de su mural (dibujos que sustituyen a las “palabras que se les van”).

La asamblea , momento de trabajo sobre el entrenamiento a la sociabilidad, como puesta en común posible.

Subrayaron este “entrenamiento de la funcionalidad” hablando de la “anticipación”, y mostrándonos  3 videos:

-Historia social: el niño reacciona de modo visual.

-Panel de su “anticipación”. Verifican lo que cada uno ha hecho, en la asamblea. Es una preparación para la integración en infantil.

-Al terminar pegan palabras o pictos, según nivel, en su mural y se van a su clase.

Concluyen su intervención explicando su satisfacción profesional que deriva de estos paneles y la estructuración del espacio así como el uso de los pictos. La lecto-escritura , dicen , va muy rápido. Avanzan, seguros de si mismos. Esta seguridad apacigua sus rabietas.

La “anticipación” es más fácil que en un aula ordinaria, en la que ellas también intervienen. Esta anticipación se refiere a los posibles cambios en las rutinas que tanto inquietan a los niños autistas y desencadenan las rabietas. Así pues, demuestran que en un ambiente relajado y sin ruidos son más eficientes, están más seguros.  

Añaden finalmente el “trabajo de concienciación en los centros”. Todos los miembros, enseñantes y alumnos, conocen el funcionamiento de las aulas CyL, de modo que los niños autistas puedan ser comprendidos por el resto, ayudar a su integración y no quedar aislados. Aquí nos señalan la mayor dificultad que tienen: la Coordinación con los otros profesionales clínicos y médicos. Ellas responden a los informes que les piden los neuropediatras. Registran las conductas, la medicación, las rabietas. Todo esto les lleva a concluir que falta red, conexión entre ellos.

Miguel Angel Vázquez nos expone sus reflexiones como psicoanalista practicante con autistas, con una charla que titula “Un manual al revés”. Este título le surgió en una charla que dio a un equipo docente en el que fue invitado a hablar del “funcionamiento  autístico”. “Incorporarse al universo de los sentidos compartidos” (es decir, lo que no se enseña)  es lo  que nos sitúa en el funcionamiento autístico: el autista no se incorpora, pero esto no quiere decir que sea deficitario o conductual. El autista no utiliza  lo que no se enseña: responder a la mirada con una sonrisa, a palabras que no entienden ( que incluyen la voz), interesarse por un objeto que le ofrecemos o el alimento, es decir, todo aquello que el niño pequeño normalmente acepta y le hace cambiar de situación o quedarse solo sin angustiarse.

Otra dificultad que señala es la de “constituir una representación de sí mismos”. El autista tiene dificultad en “localizarse”, “reconocerse como uno más”, generando así su identidad (recordemos cómo hacen los niños en la guardería).  Esta dificultad les viene de no haber podido acceder al Estadio del espejo, concepto  que explica Lacan.

El caparazón autístico es lo que el niño autista utiliza para protegerse, ya que tanto los detalles externos de las cosas como de su propio cuerpo no los perciben.

Pero, nos aclara Miguel Angel, esta pasividad que nos muestran no es tal. El hecho de que no miren, no escuchen, no cojan las cosas, es una estrategia que utilizan para no vincularse. No son pasivos, su actividad consiste en ese rechazo.

Nos podremos  preguntar, si saben hacer y no hacen ¿es por fastidiar? ¡No!, es defensa y autotratamiento. Y esto nos lo ilustra con ejemplos de su experiencia (Como el niño que jugaba y corría alrededor de sus compañeros que estaban en círculo. Con el maestro le enseñaron y el niño accedió a colocarse en el medio. Entró y rápidamente salió, no soportando la angustia provocada).

Finalmente nos intenta situar en los instrumentos que utiliza un niño autista:

Los objetos autísticos, que pacifican (Ej. Grandin Temple inventa la “máquina de abrazar”)

El uso del doble.

Los “islotes de conocimiento” (como hemos visto en el caso presentado al inicio). La educación Teacch nos recuerda que si “el Otro está estructurado  no es  tan intrusivo, puede pacificar.

El “borde”. La coordinación de los profesionales, el trabajo en red, el entorno familiar, sirven también para tomar en cuenta su lógica, y así comprendida la actividad del autista le permite adquirir la  dignidad de sujeto: hay un porqué , una causa detrás. Reconocemos su angustia, su sufrimiento y respetamos su actividad. Así, el Otro es menos intrusivo y ellos pueden iniciar la invención o construcción de un borde, es decir, una representación de sí mismos que les permita presentarse y participar, incluirse.

Tras estas intervenciones el debate aparece muy rico en participación. Con una sala llena de colegas de educación, psicopedagogos y psicoanalistas, las miradas puestas en los diversos aspectos tratados, nos lo permiten. Es difícil reflejar todo lo debatido. Pero como muestra podemos destacar:

-¿Cuál es la causa de la angustia? La hipersensibilidad, la desvinculación de los sentidos, el no entender el mundo que les rodea, la falta de comunicación. Respuestas de las educadoras y de los psicoanalistas. Se propone el pensar “ir a un lugar donde no  se conocen las referencias”. La angustia nos invade enseguida. Así pues, estos niños tienen la angustia a nivel generalizado.

-Sobre el diagnóstico inicial. Si no llega, ¿qué se puede hacer en la escuela? La pregunta tiene una respuesta inmediata: Los protocolos se firmaron hace 10 años: pediatría, valoraciones solicitadas a servicios externos. En la actualidad los Centros de Salud Mental pueden diagnosticar, desde las unidades de infanto-juvenil. También están los Centros de Estimulación temprana.

-¿Qué es exactamente el acto de comprender? Comprendemos? Nos comprenden?

Si no tratamos de imponerles nada, sus respuestas permiten que empecemos a entender “el sentido” que ellos dan. Con su visión diferente, si aprovechamos sus manías, vemos que con ellas aprenden… y aprendemos.

-¿Qué se hace con ellos cuando crecen? Se están creando aulas CyL en los Centros de Secundaria, lentamente. Algunos acaban en Centros específicos. Es un tema aún por desarrollar.

-¿Cómo se explica el aumento de diagnósticos de TEA? Muy complejo. Hay muchos factores, que incluso van variando y aumentando la incidencia. A tener en cuenta.

Concluímos el debate con una reflexión sobre lo que aporta un psicoanálisis en su experiencia particular: cada uno de  nosotros llegamos a conocer un punto “autista” de nosotros mismos, el punto de goce al que con dificultad accedemos, pero no comprendemos. Simplemente, el psicoanálisis nos permite también utilizar la invención particular para saber hacer con él, ya que todo goce es autista, nos corta del Otro, nos impide el lazo social.

 

Elvira Tabernero

Valencia, octubre de 2015