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Presentación de la revista Colofón34, El dinero: la subversión lacaniana

celebrada el 27 de abril del 2015 en la Sede de Valencia de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis

  

Comentario al artículo: “Dinero, gratitud y psicoanálisis” de Sergio Laia.

por Carolina Martini.

 

Como muy breve presentación del autor diré que Sergio Laia es un psicoanalista, miembro de La Escuela, integrante de la Escuela Brasilera de Psicoanálisis.

Leyendo su producción, tropiezo al finalizar la lectura del texto, con la utilización del término “gratitud” en el título ya que, conservando la idea de la acepción de la palabra, esperaba encontrar algún juego de significados entre este sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho, ya a corresponder a él, como lo define la RAE y la significación de la calidad de gratuito del vocablo “gratuidad”. Suenan parecidos, comparten la raíz etimológica, pero no son la misma cosa. Sin embargo no hay referencia explícita al primero en el desarrollo del artículo. Apelando a la equivalencia simbólica y al tema del que trata este número de Colofón,  aparecen en el circuito la dádiva, el regalo y su relación con, como lo menciona Lacan en el Seminario X, “El símbolo del don (que) es esencial en la relación con el Otro”[i], así la gratitud se puede leer entre líneas cuando se trata del dinero.

En términos de organización, el artículo se divide en tres subtítulos: Una doble experiencia, referido a la experiencia clínica institucional; Pago, gratuidad, resistencia, que se define por sí mismo y Economía libidinal, finalizando con un pequeño recorrido teórico sobre el dinero, las dimensiones del objeto a, la incidencia del dinero como S1 y las transformaciones de la economía libidinal del sujeto, tomando como referencias a Freud, Lacan y un libro de Pierre Martin, cuyo título es Dinero y psicoanálisis.

Me interesa destacar de su trabajo la articulación que el autor realiza entre la cuestión de la gratuidad y su experiencia pasada en el Centro de Consulta y Tratamiento (CPCT) en Belo Horizonte, sostenido por la Sección Minas Gerais de la EBP y una Clínica Escuela de Psicología, asociada a la Universidad. Ambos emprendimientos cuentan con la particularidad de ofrecer una atención gratuita y sirven para ilustrar el modo en que el dinero puede circular o no en un tratamiento. Para analizarlo Laia se vale de un recorte de las elaboraciones freudianas sobre el pago como un modo de poner a prueba el deseo de cura del paciente, en tanto está dispuesto, o no, a asumir el costo de sus síntomas. Frente a las situaciones institucionales, donde el tratamiento se ofrece gratuitamente, considera decisivo encontrar otros recursos que puedan funcionar como un “cuestionamiento sobre si aquel que busca la atención se dispone a sostenerla”. Tomando en cuenta que otras experiencias de diferentes instituciones le indican que el uso de un “precio simbólico” tampoco funciona como un pago, comparte su propuesta de apostar por “el horario y el número fijo de sesiones” como “una forma institucional de demarcar un ¿Che Vuoi? para los pacientes, y de precipitarlos rumbo a una salida” y como una manera de “dar cuerpo a un Otro deseante” frente a quien se acerca a demandar el servicio. Para explicarlo inventa una analogía con “el lugar en una lista de espera para un trasplante de órganos”, en tanto el paciente citado queda a merced de la caducidad del órgano. Creo entender que la comparación estaría en lo concreto del ofrecimiento al modo de “es lo que hay” (este horario, esta cantidad de sesiones) “¿Usted lo quiere?”. Sería una intervención que se dirija a poner algún tipo de coto al pulular de los pacientes que repetidamente pasean su malestar por las instituciones.

            Entonces, en cuanto  a los tratamientos institucionales gratuitos, plantea que es un “deber del analista”  investigar tres cuestiones que se podrían puntualizar en: cómo sostenerlos, cuáles serían sus posibles limitaciones y qué significan para el psicoanálisis. En este punto toma referencias bibliográficas de Freud, señalando la puesta en tensión entre dos de sus textos que son “Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica” (1918) y “Sobre la iniciación del Tratamiento” (1912), en tanto la gratuidad podía servir de aporte como un tributo, a la investigación psicoanalítica o más tarde ser considerada una resistencia al tratamiento.

            Además hace hincapié, como otra posible opción para la investigación teórico-clínica, en la diferencia que él ubica entre lo siguiente: La articulación gratuidad-resistencia, localizada del lado del paciente en Freud y el trinomio gratuidad-resistencia-pago que Lacan ubica del lado del analista.

 

Por último, me gustaría tomar esta consideración en el artículo de la “Gratuidad como materia”; ¿Qué quiere decir con esto? Aquí propone que en el marco de lo institucional se pueda realizar un encuadre o un planteamiento tal que al paciente, la gratuidad le funcione como un ¿Che Vuoi?, tal como lo explica con su ejemplo, y sea considerada un recurso para poder tocar el deseo del analista con relación a la propia existencia del psicoanálisis, haciéndolo avanzar en contextos “poco permeables a él”. (Se refiere aquí a la aplicación del psicoanálisis y la pobreza o carencia económica).

Al comienzo del texto, Laia hace una separación para poder pensar el psicoanálisis y la circulación del dinero en cuanto al ámbito de atención ya sea privado o público y se pregunta, entre otras, “¿En qué interferiría en el tratamiento de un paciente, el hecho de que no haya “gesto de pago”? Agrego, que se podría extender esta cuestión a la situación de demanda de tratamiento de pacientes que pagan sus sesiones a través de su seguro de salud.  Recuerdo haber participado de algún debate en la Salud Pública porteña, en el que se planteaba que en el ámbito del sector público el paciente “paga” con otros elementos como la pérdida de su tiempo (en cuanto la demora en obtener una cita o hacer efectiva la cita) la falta de comodidad edilicia o el impedimento de poder elegir el profesional. Perder, faltar, impedir serían los verbos que representan lo que allí se pone en juego. Sin embargo, actualmente podríamos extender el tema y también reformular la pregunta sobre qué sucede con los pacientes cuando se trata de una circulación implícita del dinero en la que el “gesto de pago” queda excluido y cómo situar allí al sujeto por lo que puede perder.

 

[i]  Lacan, Jacques. El seminario. Libro X, La angustia, Buenos Aires, Paidos, 2006, p. 328.