Resonancias de las XXIV Jornadas de la ELP en Málaga

Se trata de la reseña de un espacio de trabajo en la sede de la Comunidad Valenciana, en el que se conversó acerca las XXIV Jornadas de la ELP celebradas en Málaga en noviembre 2025 bajo el título: El acto a tiempo.  Clínica de las consecuencias. Podrán leer aquí las diversas resonancias de cinco analistas de la ELP que han colaborado en esa noche de trabajo.

1. Algunas Plenarias. Por Patricia Tassara

Estas Jornadas han sido una importante convocatoria de Escuela, en la que se ha vivido no solo un ambiente de alegría por el reencuentro bajo un estilo exquisito que todos los colegas andaluces han sabido imprimir con una organización impecable, sino también de un profundo trabajo epistémico. 

En la plenaria del sábado por la mañana, Santiago Castellanos en su texto “Lo que causa revuelo”, nos planteó que decidirse hacer un psicoanálisis ya es un acto por parte del analizante, en tanto como todo acto, implica un primer franqueamiento. Desde la diacronía, el acto apunta a una transformación del sujeto, un acontecimiento. El acto analítico abre al inconsciente. No se trata de un hacer sino de un dejar hacer. Entre el dejar hacer y el acto encontramos la presencia del analista. Desde la sincronía encontramos cómo la interrupción del discurso del analizante se puede leer de otra manera con el corte, la interpretación etc. Se trata de la temporalidad del instante. En la retroacción el sujeto podrá comprender algo por sí mismo. La interpretación acontecimiento es la que produce un efecto de Verdad y también un efecto de ruptura del sentido. Se pregunta si el acontecimiento inscribe o crea el tiempo. Y responde que lo crea en tanto trastoca la temporalidad de la sesión, esa sesión variable de Lacan que causa revuelo. 

Vicente Palomera en su texto “Paradojas del acto” nos trajo una cita de Lacan del Seminario 16 De un Otro al otro para hablarnos del lugar que ocupa el analista en la escena. A partir de un texto que nos invitó a leer, Paradoja del Comediante de Denis Diderot, nos dirá que el analista está en el lugar donde se representa la escena trágica del analizante. El analista es ese actor que se borra, evacuando el objeto a.  Nos habló del secreto del acto y sus dos polos: en escena y fuera de escena. Ubicó varios binomios: palabra- y pulsión, cifrado significante y goce, la sesión semántica y a-semántica como esos contrarios que pueden producir un despertar, cuestión que concierne al tiempo del acto. En tanto unidad de lugar, el analista recibe en el mismo lugar. En cuanto a la unidad de acción, el síntoma es allí la única acción. Y respecto a la unidad de tiempo, nos ubicó que la sesión se produce en la transferencia como actualización. El tiempo es entonces lo que precipita la realidad sexual del inconsciente. Y es el uso del tiempo en sesión lo que hace surgir el gran Otro. 

Fue muy interesante cuando nos situó que el cuerpo del deseo está siempre animado por la prisa, el miedo, y que el sujeto se defiende contra el presente. Nos recordó cómo Lacan fue alguien que vivía en el presente, no era alguien adherido a la nostalgia de ningún pasado como tampoco un sujeto angustiado por el futuro, cuestiones ambas que se encuentran en la clínica. El sentido del deseo es lo que se fuga, como el conocido tonel de las Danaides.

Por último, ubicó que el acto es una escritura que ciñe el objeto a. Es entonces que lo imposible se vuelve acontecimiento, cuando el decir se convierte en escritura. 

Finalizó diciendo que el neurótico no vive en el presente sino en el futuro anterior. 

Lidia Ramírez con su texto “¿Qué he dicho?” nos ubicó que el decir es del orden del acontecimiento y nos recordó el testimonio de un acto analítico de Lacan con Susanne Hommel para preguntarse si eso fue una intervención o un acto analítico. Nos situó que el acto no se puede pensar por fuera del significante. Sin embargo, hay el eco en el cuerpo del hecho que hay un decir. Esto la conduce a ubicarnos que los significantes se escriben sobre el cuerpo. Y se plantea otra importante pregunta: ¿el analista tiene un cuerpo?

El texto de Oscar Ventura tenía como título “El decir y el tiempo”. Nos ubicó que para Lacan, lo más real que hay es el tiempo. Decir y tiempo son el borde de lo real que puede tornarse escritura. En esta línea, todo decir verdadero es un acto porque toca lo real. Y en este sentido, el decir como acto es una brújula del análisis. El decir se materializa en el cuerpo. Y es el impacto del decir en el cuerpo lo que podrá permitir una mutación en la economía del goce. Ventura nos ubicó que el analizante hace el tiempo al decir. Se trata de instantes del decir que producen temporalidades nuevas. Si bien el inconsciente no está en el tiempo, sí lo crea en el decir. 

En la discusión posterior, se encontró cierta respuesta a la pregunta de Lidia. Si nos preguntamos qué usos hace el analizante del cuerpo del analista, si nos preguntamos si el analista tiene un cuerpo, se planteó que el analista dará cuerpo al objeto a. Entonces estaríamos a nivel del amor y del deseo del analista en tanto dar lo que no se tiene. Por último, se ubicó que el analista ‘se viste’. Y fue tras el caso presentado por Liana Velado que se pudo ubicar que el cuerpo del analista está hecho de la libido del analizante.

La impactante ponencia de Chuz Gómez que planteaba una pregunta inicial: ¿Es posible el acto analítico en la institución? Nos hizo, a mi modo de ver, un despliegue del acto analítico, la acción lacaniana, la intervención orientada por lo real, el acto político y el acto clínico.

Enric Berenguer nos ubicó que el acto está al alcance de cualquier psicoanalista, pero no todo está al alcance del acto analítico en cuanto a sus consecuencias. Sobre la acción lacaniana ubicó que se trata de saber qué es lo que junto al acto analítico puede situarse como acción lacaniana para darle a ese acto las consecuencias para la sociedad. Nos trajo una cita de M. Bassols sobre la acción lacaniana donde dice que, si en el acto analítico el analista sostiene el objeto a, en la acción social sostiene el lugar del sujeto, lugar del analizante más experimentado posible. La acción analítica surge del acto y de ella los efectos analíticos. El acto analítico es impredecible y solo se verifica a posteriori. Nos recordó que los lugares alfa son los que permiten efectos analíticos en un practicante orientado. De allí se desprende el lugar fundamental que tiene el control y las conversaciones de escuela. 

De las conversaciones de esa mañana se desprendió que el acting-out tiene relación con loque no se puede decir. El acting-out llama a la interpretación, pero se trata de no olvidar que ella apunta a lo rechazado, es decir, lo que no se puso en juego en la sesión. Y en este sentido, muestra lo que no puede ser más que apuntado.

2. Algunas Plenarias. Por Ricardo Rubio

De la enseñanza de Neus Carbonell destacaré algunos pasajes. 

  • La sorpresa al darse cuenta que el final de su análisis conectaba con algunos sueños del principio del análisis.
  • Distinción entre querer el final y desearlo.
  • Cómo el final acontece a causa de un acto que supone la separación del propio análisis.
  • Plantea que al final no hay Otro que pueda verificarlo y adviene por el acto del analizante; dice que hay una cuestión ética entre lo que ha sido el analizante y lo que ha llegado a ser.
  • Se pregunta sobre qué fue lo que hizo que se dé el paso a sostener la posición del analista, relacionándolo con que hay que comprobar en el caso por caso cómo cada uno puede sostener el discurso analítico; preguntándose al final cuál es el deseo loco de sostenerse como objeto a para otros.
  • Explica cómo en el pasaje de sustraerse de la mirada estragante de la madre, construye la mirada del padre como la de un lobo de la cual se escondía procurando el viraje pulsional de la niña mirada a la niña voyeur que empieza a indagar la sexualidad de la pareja parental y cómo queda fijada a la mancha en los genitales de su tío al ser descubierta por este. De todo este pasaje se construye la frase fantasmática: “desaparezco cuando soy mirada y al mismo tiempo cuando soy yo quien miro”, la transformación de la mirada al final en un: “No hay nada más para decir ni nada más para leer”, quedando como resto la mancha.
  • Plantea la relación con la lectura de Lacan, en la que se da cuenta que Lacan no había cambiado, pero ella lo leía de un modo distinto.
  • Ubicó el pase como una experiencia de Escuela más allá de la nominación. 

Cristian Alberti introduce después de la ponencia de Neus la diferencia entre verificar y autentificar, planteando que en el pase no hay otro que verifique, sino pequeños otros (cartel del pase) que pueden autentificar si son convencidos y que es a través de los pasadores que el analizante pasa al discurso analítico. Plantea que al final el analista queda como una mancha para sus analizantes, como posición, más allá del objeto escópico.

Luz Arcas (Premio nacional de danza 2024) Plantea la diferencia entre danza y baile. Mientras la danza es una disciplina sobre el cuerpo para que un bailarín pula su técnica, del baile destaca el gesto que viene de una necesidad interna y que transforma esa necesidad interna. Dice que bailar para ella es pertenecer a algo que la excede.  Bailar es la irrupción en el cuerpo de algo que lo excede. Es como dejar que salga lo que ya está pasando dentro y que no siempre ocurre. La forma es lo que viene como consecuencia de esa fuerza que emerge de las tripas. Lo plantea como una experiencia temporal fuera del presente al que nos vemos abocados.

3. Algunas Simultáneas. Por Mar Martí

¿Cómo acercarse a lo imposible y lo impensable de decir?  Las jornadas de la Escuela celebradas en Málaga han transitado la complejidad de la dirección a lo real a través de la brújula del acto a tiempo. El acto como aquello que hace vacilar, caer las identificaciones y fisura la consistencia del goce. Aquello que hace que la pulsión se desconecte de la historia.

Se trató la posición ética del analista, se aportaron nociones epistémicas y pudimos escuchar casos en los que se podía leer la lógica de una clínica orientada al tratamiento de la opacidad del goce.

La bailarina Luz Arcas nos habló del acto creativo como un acontecimiento que hace irrumpir algo que surge de su interior. Allí donde no se piensa ni surge como algo pensado. 

En los casos de las simultáneas se localizaron algunos ‘acting-out’ que mostraban al analista algo de la consistencia del objeto a como motor que empuja los pacientes. Aconteceres que van más allá del sentido. Así un paciente obsesivo que tras haber soñado con la película ‘Tiburón’ salió de la consulta del analista a devorar empanadas argentinas.  O del que se rompió la cabeza en un choque jugando al fútbol y de ahí pudo contar de una demanda que interpuso y que ha decidido sostener porque le abrieron la cabeza con una botella.

4. Algunas Simultáneas. Por Iván Navarro

De las cuestiones fundamentales a extraer es la cuestión de que el acto es el que crea el tiempo. Y esto es posible porque trastoca la temporalidad de las sesiones. El acto se dirige al trauma, al instante, al Kairós, para que pueda producirse una nueva temporalidad.

Se puede decir que hay acto cuando hay un efecto en lo relativo a la escritura, en aquello que no cesa de escribirse. Lo cual reubica al sujeto respecto a su decir. El acto, por tanto, crea un tiempo distinto donde antes había repetición.

Para que un acto tenga lugar, el analista ha de dar cuerpo al objeto a. Este dar cuerpo, en lugar de sentido, es decir, no interpretar el objeto a, vela por un vacío donde el analizante pueda ubicar su objeto.

5. Algunas conclusiones. Carolina Martini

El encuentro en las Jornadas se convierte en un contrapunto a la soledad del analista en su espacio de trabajo en la consulta, son momentos de intercambio donde lo vivo de la clínica entra en conversación con los colegas. En esta oportunidad se han destacado las enseñanzas de los casos trabajados en las simultáneas, se ha notado el esfuerzo de transmisión que la comisión clínica ha sostenido durante la preparación de las mismas. 

Tras cada Jornada, algo cambia en la práctica. Así como tras las anteriores en Bilbao, algo cambió en la forma de pensar acerca de las entrevistas preliminares y las entradas en análisis y se pudo ver reflejado incluso en el control. En este caso el acto del analista ha sido puesto sobre la mesa y ello permite ponerse a la investigación. De esta manera, todo el trabajo en las Jornadas, ya sea previo, en cárteles, construyendo un caso, con la lectura, etc. entra y se entremezcla en las vertientes de la formación de un analista.

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