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 Escuela de Arte y Superior de Diseño, 27.11.2015

Desde que Marga me invitó a participar en este encuentro no he parado de darle vueltas al binomio propuesto: crisis e inventiva. Mi primer impulso fue determinar cada parte. Por ejemplo podríamos hablar de una Crisis pasiva, como cuando se dice «Estar en crisis» para referirse a que sufrimos una crisis; pero también podríamos tratar de una Crisis activa en el sentido de Poner en crisis: criticar algo (p.e. el machismo heredado), por no detenernos en las críticas kantianas.

Ahora bien, hasta tal punto estamos dominados por lo económico, que hoy, este tiempo de crisis queda reducido a «la» crisis económica. Sin embargo, este tiempo nuestro está lleno de diversas crisis o, si quieren, la crisis de este tiempo (en la medida que, como creo, estamos ante un cambio de época[i]) se manifiesta de muchas maneras.

Durante este último tiempo me he dedicado a hurgar en los periódicos, siguiendo lo que Eduardo Mendoza, a raíz de una de las últimas crisis que hemos vivido hace un par de meses (y seguimos sufriendo) (El País, 30.10.2015) escribió esto:

«el ciudadano pasea cabizbajo con un péndulo en la mano tratando de encontrar agua bajo la dura y seca superficie de la información».

Y el péndulo me ha llevado a lo que sigue.

Preliminar

Voy a tratar de atar la mosca de la crisis por el rabo de la inventiva.

Si atendemos al origen griego de nuestro término crisis veremos que, entre otras acepciones, alude a enjuiciar. De hecho, en última instancia (o en primera) una crisis empieza o acaba en un juicio de la situación en que se produce.

El término alemán para referirse al juicio es Urteil, que etimológicamente hace referencia a una división o partición (teil) original (ur). No sé si es acertado interpretar esto como una referencia al «momento» original (del origen) del ser humano: éste se separa de su estado natural, se desgaja y, así, se des-ajusta respecto de su estructura (soporte) natural, primario. De manera que podemos aceptar que el ser humano resulta ser proyecto, una invención porque tiene que hacerse desde el momento en que siendo naturaleza es, a la vez, algo más: no se conforma con seguir impulsos o, siguiendo impulsos, es capaz de modelarlos, interpretarlos, negarlos o reconducirlos. Y, en la medida en que es «proyecto», decide, tiene que estar decidiendo, haciendo juicios, o sea se encuentra de continuo en crisis. Pues, ¿qué otra cosa es una crisis, sino una situación en que hay que decidir?

Siguiendo con el alemán. La tercera de las críticas kantianas es la Crítica del juicio o, literalmente, Crítica de la capacidad de juicio (Kritik der Urteilskraft). Y, como se sabe, esta crítica es la dedicada a la belleza, es decir, a aquello que en principio no tiene una finalidad utilitaria y se produce (y se goza) de manera desinteresada respecto de las necesidades primarias. Sin embargo, cabe preguntarse (y hay que hacerlo) hasta qué punto esa capacidad de juicio, que en Kant desemboca en el arte, no es a su vez una necesidad que parte del «desajuste original». De manera que, siguiendo este camino hipotético, nos encontraríamos con que el ser humano es capaz de inventar cosas sin una utilidad práctica inmediata o con la utilidad de dar salida a la imaginación inútil. Aunque cabría preguntarse en qué medida esos artilugios inútiles (el arte en todas sus facetas) no responden a una necesidad interior y propia del ser humano en cuanto ser que imagina su porvenir. Así que la inventiva formaría parte esencial del ser humano.

Habría, pues, una crisis original (aceptando de momento que haya una «naturaleza pura primera») y, por eso, constitutiva del ser humano, obligado (o sea, ligado) a tener que inventarse.

Luego, las sucesivas crisis (o la sucesión de la crisis constitutiva) se producen, de nuevo, como desajuste respecto de lo que solemos denominar «segunda naturaleza», constituida por todo lo construido, desde el conjunto de artefactos a la sociedad misma (cultura, civilización…)

De las crisis no se sale sino a través de la invención, de un invento, sea en forma de artilugio o de idea (a su vez, proyecto): en vez de seguir lo pautado (herencia natural o construcción social) se inventa (se descubre o se encuentra) algo otro, se emprende otro camino que se ofrece como posible «salida», sean artilugios (utensilios prácticos) o sueños (utopías y literatura). Esa es, a fin de cuentas, la condición humana, capaz de producir monstruosos desastres («los sueños de la razón producen monstruos», de la misma o peor manera que las decisiones de los diversos poderes fácticos) y también hermosas obras artísticas (desde música hasta edificios producto del arte e ingenio). Así que podríamos referirnos a las dictaduras con sus holocaustos, pero también a algunas obras surgidas en diversos tiempos de crisis: Apocalipsis, Utopías y antiutopías (Campanella, Tomás Moro, G. Orwell, ciencia ficción…), Tragedias griegas (Esquilo, Sófocles..) y francesas (Racine) o el mismo Criticón de Baltasar Gracián, por no citar otras más recientes.

Hasta aquí el marco general del binomio crisis-inventiva, aunque bien podríamos añadir también esta inversión: las crisis inventadas, quiero decir, provocadas por ingenios (malévolos) con ánimo de «sacar tajada». En este sentido resulta curioso que esta crisis (me refiero a la cacareada crisis económica) está llenando los bolsillos de unos pocos en detrimento de otros, los más, muchos.

Pero lo vamos a dejar así, al menos de momento.

Lo que he preparado, por si acaso, es lo siguiente:

  1. ALGUNOS INVENTOS ANTE DIFERENTES CRISIS
  2. Las crisis de la Ilustración y la Ilustración en crisis

1.1. Una nueva fe: fides quae y fides qua

1.2. La antorcha de la razón: Kant

1.3. Moses Mendelssohn: Integración / asimilación.

1.4. Lo que esconde lo (aceptado como) evidente: Sócrates, el que pregunta y duda

1.5. Martha Nussbaum y Hannah Arendt

1.6. La dialéctica negativa: Adorno.

  1. ¿QUÉ HACER?
  2. Ante algunas crisis inmediatas

2.1. Vivimos de prestado: G. Anders

2.2. La crisis de los refugiados

2.3. La barbarie de París

2.4. El machismo: violencia asesina contra las mujeres

 

Joseph Monter

 

 

[i] Hay incluso quien habla de que estamos viviendo la tercera guerra mundial Benjamín Prado, ¿Ha empezado la tercera guerra mundial? (Infolibre, 26/10/2015), al hilo del libro de Thomas Piketty, La crisis del capital en el siglo XXI: Crónicas de los años en que el capitalismo se volvió loco: Es una batalla silenciosa pero implacable, que se pelea de norte a sur y casa por casa, está llena de trincheras invisibles y víctimas de carne y hueso. Es, a su modo, la III Guerra Mundial, la combaten ellos (los señores feudales de nuestros días que vuelven a sus castillos para restablecer el viejo orden), esos pocos que lo tienen casi todo contra el resto, y hasta ahora no hay duda de que van ganando ellos. Hasta hay quien, como Claudio Magris, se refiere de la Cuarta, pues añade la de la Guerra fría.