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“Una teoría del psicoanálisis se evalúa en función

de las consecuencias que tiene respecto a la interpretación”.

 

 “La  interpretación es el nudo de la práctica analítica»

A. Miller, El ultimísimo Lacan

 

Cuando interpretar el parlêtre toca el cuerpo pulsional (*)

Patricia Tassara

 

El propósito de este texto, es tratar de formalizar alguna respuesta en torno a la pregunta de uno de los ejes de trabajo del próximo X Congreso de la AMP en Río de Janeiro: ¿Los acontecimientos de cuerpo deben ser interpretados?

El cuerpo mortificado y el cuerpo vivo

El cuerpo habitado por las pulsiones, es mortificado por las redes significantes. Sin embargo, no todo él es captado en lo simbólico, en tanto éste, no reabsorbe todo lo concerniente al viviente. En el Seminario Aún, Lacan lo dice así: “No sabemos qué es estar vivo a no ser por esto, que un cuerpo es algo que se goza” (1). Es una vertiente del cuerpo que no es ni especular, ni imaginaria con su bella unidad.  No se trata de la verdad o la semántica  sino  del cuerpo viviente en tanto afectado de goce.

 

El síntoma como acontecimiento de cuerpo

Sabemos de los desarrollos del síntoma como mensaje, metáfora a descifrar. Es el síntoma como presencia del significante del Otro en el sujeto.  Lacan nos señala también la vertiente de goce del síntoma su satisfacción pulsional y posteriormente ubica el sinthome como reunión del síntoma y fantasma.

Será en la última enseñanza que el sinthome, más allá de considerarlo como reunión de síntoma y fantasma, será definido como acontecimiento de cuerpo del parlêtre. Este sinthome llevará consigo el núcleo de goce sobre el que se construyó el síntoma del inconsciente; goce autista, opaco, que excluye el sentido y no hace lazo, por lo tanto, no es interpretable.

En cuanto al síntoma como acontecimiento del cuerpo, Miller dirá que es una definición ‘lógica’ del síntoma a diferencia del síntoma como metáfora descifrable. Definir el síntoma como acontecimiento de cuerpo del parlêtre, va a problematizar el estatuto de la interpretación.  En su tratado Biología Lacaniana, nos dice que la expresión ‘acontecimiento de cuerpo’, es una condensación y añade que “En realidad siempre se trata de acontecimientos discursivos que dejaron huellas en el cuerpo, que lo perturba y producen síntomas en él, pero solo en la medida en que el sujeto en cuestión sea apto para leer y descifrar estas marcas. Y es que  finalmente esto tiende a reducirse a que el sujeto encuentre los acontecimientos con los que se trazan sus síntomas”(2).  ¿Esos ‘acontecimientos discursivos’ serían otra manera de pensar lalengua que incide en el cuerpo? ¿Esa incidencia, sólo será tal, si el sujeto dice sí a su lectura? Si es así,  implica una decisión.

 

El lenguaje y lalangue

 Con el inconsciente estructurado como un lenguaje, la interpretación está al servicio del nombre del padre, añadiendo un S2, el sentido que falta al síntoma. Pero con el último Lacan, el inconsciente estructurado como un lenguaje pasa a ser una elucubración de saber sobre el parlêtre. El lenguaje mismo pasa a ser una elucubración de saber sobre lalengua.

El decir de lalengua, es opaco,  no hace cadena ni lazo. No habla al Otro y en tanto tal, no es interpretable por la vía del desciframiento. El síntoma, como síntoma del inconsciente, permite el despliegue de una interpretación del desciframiento. Pero para  llegar a la ‘reducción’ por la que el sujeto podrá cernir los acontecimientos, las huellas que trazaron su síntoma, la interpretación no será la que busca un S2. 

 

El troumatisme

¿De qué manera el cuerpo es afectado por el goce? Para entenderlo, Miller nos indica que debemos ubicarnos  en una dimensión pre-ontológica. El parlêtre, nuevo modo de nombrar el inconsciente en la última enseñanza, es definido como la unión del sujeto y el cuerpo. Para que este anudamiento se produzca, es necesario que lalengua- hecha de equívocos, fonemas sin gramática, sin léxico ni sintaxis -incida precisamente sobre el cuerpo, convirtiéndolo en cuerpo hablante, parlêtre. “Lalengua no es el lenguaje. El lenguaje solo es un ordenamiento, la puesta en saber de lalengua (…) Apunta a la palabra tomada materialmente, es decir, fonéticamente”(3). Esta incidencia de lalengua sobre el cuerpo, es el trauma lacaniano, que Lacan nombró como troumatisme, instante misterioso en el que se produce el acontecimiento del cuerpo hablante.  Este misterioso efecto de afecto de goce del significante sobre el cuerpo, es otra manera de pensar el significante como causa de goce (4).

Por un lado tenemos el significante que hace sentido, pero por otro el significante en su vertiente fonemática,  que afecta el cuerpo haciendo huella. Marca singular e imborrable de un modo de goce propio (5).

El equivoco

En los primeros desarrollos lacanianos, el equívoco tiene un efecto de sentido. Allí ubicamos su resonancia  semántica. Posteriormente Lacan va a desarrollar  otra vertiente del equívoco, que escapa al saber y al sentido, haciendo efecto de agujero, produciendo una resonancia corporal. El equívoco, es lo que no se capta en un saber articulado, sino que escapa a él. Es a través de los deslizamientos de múltiples equívocos de lalengua, que se puede señalar un modo de gozar que será siempre el mismo. Un equívoco que tomado en la interpretación, hace eco del decir para llegar a la huella de goce. Interpretación que apunta a lo real, manipulando materialmente lalengua.

El cuerpo hablante entonces, es el lugar habitado por el goce de lalengua, una lengua que equivoca haciendo resonar  el cuerpo con su yerro.

 

Fantasma y escabel

El lenguaje agujerea el organismo recortando el objeto a, dando así, dimensión al fantasma que sabemos, no se interpreta,  sino que se construye. El objeto a es una dimensión de vida que se inserta en lo simbólico. El fantasma, será el goce-sentido que se montará sobre un escabel. “El escabel es otro nombre de la montura del fantasma, de aquello sobre lo que el hombre puede montar para hacerse valer (…) remite al objeto a, montura del fantasma” (6).

Para hacer lazo, es necesario el escabel. La interpretación, apuntará a desmontar el goce- sentido del escabel de la neurosis.  Lacan llamó a esto con otro neologismo, la  escabellostración, o castración del goce-sentido.

 

Interpretar el parlêtre

 “La interpretación opera únicamente a través del equívoco” nos dice Lacan (7). Al decir ‘únicamente’, da al equívoco toda su potencia. Esta operación apunta a la  resonancia corporal, asilando la letra de goce,  letra que no es para ser leída.

La pulsión misma hace referencia al efecto de resonancia, tal como lo indica  Lacan al decir que: “Las pulsiones son el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir”, diferenciando que no toda palabra es ‘un decir’, sino que ese ‘un decir’ Lacan también lo considera del orden del acontecimiento. (8)

Con la interpretación del parlêtre, se perturba el goce que no habla al Otro. Perturba la defensa, que es defensa ante lo real no ante el significante. No se trata de interpretar la defensa, nada más lejos, porque no es cuestión de represión. 

Es una interpretación que más bien muestra la naturaleza de la defensa. Muestra el real sobre el que el sujeto ha montado su neurosis.

Es una interpretación que a veces tiene el carácter de cierta manipulación, en tanto exige que el analista ponga allí el cuerpo para que el decir resuene, para que resuene el vacío. Es en el Seminario 23 donde Lacan habla de “manipulación interpretativa”, al mismo tiempo que manipula los nudos a lo largo de ese seminario (9).

La interpretación del parlêtre, es“un forzamiento por el que un psicoanalista puede venir para hacer sonar otra cosa que el sentido”(10).

Si la interpretación del parlêtre hace como la poesía, es en tanto toma de ésta su efecto de vacío  y no su efecto de sentido.

Por último diremos que, definir la interpretación de esta manera, llama a un significante nuevo, que no es un significante particular sino un modo nuevo del significante, un nuevo uso del significante sin el sentido(11).

 

Algunos testimonios

En el testimonio de Bernard Pocheret, tras un sueño, el analizante desgrana el significante homme-tombe (hombre-tumba), cuya homofonía lo conduce a otro significante: croquemort (enterrador). El analista, que en su acto hace -para ese analizante- el enterrador a la salida de esa sesión, funciona como interpretación separadora final. B. Pocheret habla de deflación brutal del superyó obsceno y feroz así como de un alivio inmediato y espectacular. El analizante se desmortifica. (12)

Para Jesús Santiago, tras un sueño surge el significante Formule Q, que lo conduce a otro, Formule cul. La homofonía entre Q y cul queda desvelada. Es la fonación la que revela la diferencia entre el orificio anal y el vacío cernido por la letra Q. Posteriormente, la interpretación “Es Ud. una mujer del amor degradado”, apunta al goce destructivo de sumisión al Otro materno. Esto permite nominar el trauma, que será ubicado en el tratamiento de la madre había dado a su estreñimiento. La interpretación, separa sujeto y objeto, haciendo caer al Otro. (13)

Para Marina Recalde, la fórmula del fantasma: ‘Negra de mierda’, funcionaba para ubicar al sujeto en el lugar de desecho familiar, vía la figura del padre negro y pobre, desde donde para ella, el lazo se teñía de vergüenza y horror. La interpretación del analista: “¿Negro, no era el sobrenombre de tu papá?, ¿No le decían Negro?” opera como separador del goce del S1 negra, señalando sus dos caras: la de lo peor pero también la del amor por fuera de la injuria. Era también, el sobrenombre de ella misma. Esta separación produce “una conmoción” nos dice Marina.

Sobre el momento de concluir su análisis, la respuesta del ‘No’ del primer cartel al que se dirige, tuvo un efecto interpretativo, señalando la forma en la que aún hacía consistir al Otro al que ella siempre decía que ‘Si’ para garantizarse su amor. Vuelve al análisis para ubicar ese ‘No’ y poder concluir. Apareció un nuevo significante ‘decidida’, que si bien , como nos dice ella, no alcanza a nombrar lo innombrable, le permite “decidida, poder decir Sí o decir No, sin el Otro”. (14) 

 

Notas

  1. Lacan, El Seminario 20 Aún, editorial Paidós, año1995, pag.32
  2. A.Miller. La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica., Paidós, año2003, pag.373
  3. A.Miller. El ultimísimo Lacan, editorial Paidós, año 2012, p. 121
  4. En el Seminario 20, Lacan llama afecto, al efecto corporal del significante. Es decir, que más allá del efecto semántico, Lacan añade los efectos goce.
  5. En el Seminario 24 L’insuquesait de l’une-beveus’aile a mourre (inédito).Lacan llamará ‘Una-equivocación’, ‘une-beveu’, al momento en  que el cuerpo es impregnado por lalengua.
  6. A. Miller, Los signos del goce, editorial Paidós, año 1998, pag. 444
  7. Lacan, El Seminario 23 El sinthome, editorial Paidós, año 2005, pag.18
  8. Lacan, Seminario 21 (inédito) clase del 18 de diciembre de1973. Aquí Lacan sitúa la palabra que marca un acontecimiento en el cuerpo, como un decir opaco en tanto no hace cadena.
  9. Lacan. El Seminario El sinthome 23, editorial Paidós, año 2005, pag.40.
  10. A. Miller, El ultimísimo Lacan, editorial Paidós, año 2012, pag.180.
  11. Ibídem, pag.161
  12. Pocheret, ¿Cómo se ocupa el psicoanálisis del cuerpo?¿Cómo se interesa el psicoanálisis en el mío?, Revista Freudiana 69, año 2014, pag.67.
  13. Santiago, El nombre, el hueco y la fonación, Revista Freudiana 69, año 2014, pag.101.
  14. Recalde, Responder a un “no”, Revista Freudiana 69, año 2014, pag.95

 

(*) Texto presentado en el Espacio Central de la sede de Valencia de la ELP sobre el X Congreso de la AMP “El cuerpo hablante. El inconsciente en el Siglo XXI”, 13 de enero 2016