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            El juego de las pulsiones, quizás el resorte de la afectividad, no es solo mítico, aunque se lograra localizarlo en algún núcleo de la base del cerebro; no aporta al inconsciente mas que una articulación unilateral y parcelaria.
            Este breve texto es el núcleo de lo que quiero comentar sobre el DR. Como las pulsiones mi comentario será “unilateral y parcelario” dado que el texto en cuestión es un extenso e intenso programa de trabajo que Lacan desarrollo a través de los años y que concluye en su primera parte en el Seminario 20.
            Tomar el Discurso de Roma como texto de trabajo para un espacio que haga concurrir a nuestra comunidad tiene esa función, la de concurrencia en diálogo y conversación que nos permitatrabajar los modos de encontrarnos con ese otro social que existe ( y que no ), en el que nos hallamos inscritos. Pero sobre todo, es mi punto de vista, el DR permite no perder la perspectiva del lugar de donde venimos.
            Es cierto que cada cual obra según su rasgo, ¿de dónde venimos? ¿quiénes somos? ¿qué queremos? ¿ qué quiere el Otrode mí? ¿cómo salir del autismo funcional al que nos conduce esta sociedad virtual donde valores como falla, castración, responsabilidad o culpa son antiguallas que poco interesan?
            Lacan tendrá siempre una virtud incontestable, es la virtud de la referencia – ya sabemos que no hay referencia, que el sujeto se confronta con la incerteza, con la falta de garantía, con la carencia de aval y con la polisemia de su lenguaje y lo inaprensible de la lengua- Pero el DR, FYC de la P y el LENGUAJE,  es entre otras cosas una conversación con las referencias freudianas en el marco del estructuralismo lingüístico en boga en los años en que ve la luz F Y C.
            El texto que traemos a colación, por supuesto, nos resuena por la propuesta de trabajo que hicimos desde la BOLV y que desarrollamos actualmente en el Cursus… pero y sobre todo por el  juicio que Lacan emite a modo de sentencia, de conclusión:
“El juego de las pulsiones, … no aporta al inconsciente mas que una articulación unilateral y parcelaria”.
No olvidemos que Freud pone en el centro de su investigación el campo de las pulsiones, el punto de capitón que organiza toda la experiencia analítica. De ahí el interrogante que se abre ante nosotros con esta afirmación respecto de las pulsiones “articulación unilateral y parcelaria”
            Luego volveremos sobre esto. Antes me gustaría señalar el pequeño párrafo que antecede a nuestro texto, donde encontramos algo de lo que corrientemente nos quejamos, por su falta, por su dificultad, me refiero al concepto, definición o quizás noción de qué es un psicoanalista.:
            Psicoanalista es aquel que se interesa en el orden en el que el sujeto está comprometido… qué tipo de orden, el orden del inconsciente, nos dice Lacan, el que se funda en las leyes de la palabra – condensación y desplazamiento en Freud, metáfora y metonimia en Lacan.
            Orden, el del inconsciente, yleyes que fijan compromisos que determinan el destino y la identidad misma del sujeto.
            Es ahora donde viene esa advertencia de Lacan respecto de las pulsiones en lo que aportan al inconsciente: una “articulación unilateral y parcelaria”
            No sé muy bien que quiere decir Lacan con esta cuestión… en un Lacan posterior, mas allá del S XX sabemos que está hablando de la disyunción entre el goce y el significante. ¿Pero de qué habla en 1956?.
            Lo que salta  a la vista, a la lectura, en lo que está escrito… es el modo en cómo se refiere a la las pulsiones: en su relación de juego, el juego de las pulsiones, ¿cuál es el juego de las pulsiones? podríamos preguntarnos o ¿a qué juegan las pulsiones? o ¿Qué promueven con su juego?.
            Por otra parte, hay que subrayar el plural empleado en el término pulsiones, que como hemos visto en nuestro trabajo sobre las pulsiones no es menor y que O.M  en “El modelo pulsional” o JAM en “Biología lacaniana” subrayan y comentan. Me refiero a la cuestión del dualismo pulsional frente al monismo junguiano de la pulsión, y aquí viene algo interesante y es cómo Lacan, mas allá de defenderse de cualquier “energía psíquica asexuada” deduce un monismo pulsional que conserva el carácter de parcial, sexual, de vida y muerte de la pulsión
            Así pues, a qué juegan las pulsiones. De modo radical, además de unilateral y parcelario, seamos claros juegan entre ellas. No tenemos mas que recorrer la construcción que Freud realiza de esta energética, de esta fuerza constante que son las pulsiones para ver que se sirven a sí mismas para alcanzar su meta que es la satisfacción.
            Es bien cierto, que unilateral y parcelaria, guarda cierta relación con la noción de parcialidad, de la cual la pulsión jamás podrá zafarse. No tanto porque lo diga Lacan en el  Seminario 11, que también,  sino porque la satisfacción de la pulsión se inaugura camuflada en el cumplimiento de las exigencias de la conservación del sujeto. Y aquí es donde está, para nosotros, el problema, y también la clínica… que produce un acabalgamiento pulsional entre las necesidades de conservación del individuo y las pulsiones sexuales.
            El concepto freudiano de pulsión en Freud abunda sobre esta sinergia pulsional, a caballo entre necesidad, exigencia constante, libido  y satisfacción:
Por pulsión, dice Freud, podemos entender al comienzo nada mas que la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir… la pulsión es uno de los conceptos del deslinde de lo anímico respecto de lo corporal. (Tres ensayos… A.E. VII, pág. 153).
En “Las pulsiones y sus destinos” AE XIV, p. 117, Freud define la pulsión como “un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un representante psíquico de los estímulos provenientes del interior del cuerpo y alcanzan el alma”
             ¿Qué queremos transmitir con estos conceptos de pulsión? Queremos señalar que la noción de pulsión en Freud no se entiende sin el par que hace la representación, la agencia representante o el representante de la representación. De este modo el juego de las pulsiones no se da en el registro de los instintos, de la pura necesidad de conservación, y que si tiene su expresión en el alma, como dice Freud, dicha expresión hace necesaria la existencia de un soporte.
            Lo vemos en las enfermedades dice Freud, al principio de Las Pulsiones y sus destinos… la pulsión hace signo, o se convierte en satisfacción sustitutiva en calidad de síntoma.
            Sin embargo, creo que en los términos de Lacan, las pulsiones siguen aún en ese territorio teniendo una aportación al INC unilateral y parcelaria. Lacan prosigue con su argumentación:
            Observen lo que curiosamente llamamos material analítico – no discutamos entonces el término material, digamos material, pero de lenguaje-, y que para constituir lo reprimido, Freud nos lo asegura al definirlo, debe haber sido asumido por el sujeto como palabra. No es impropio decir que la amnesia primordial golpea al sujeto en su historia, se trata en efecto de lo que ha vivido en tanto historizado.
            Creo que puede empezar a diluirse esta “unilateral y parcelaria” aportación de la pulsión al orden del INC si tomamos en cuenta que estas, las pulsiones, se presenta entretejidas en el material del lenguaje. Lacan denomina al material analítico, material de lenguaje.
            Hay ahí un uso metafórico del término material al referirse al lenguaje, por que sabemos que la palabra o el lenguaje no tiene cuerpo material que los sostenga, puede tener soporte gráfico como escritura, pero nada de materialidad conforma al lenguaje, salvo ese uso metafórico por el que nos referimos a material de lenguaje o material significante, y que años mas tarde denominó “moterialidad” en el sentido de condensación entre “mot” y “material”.
            Este pequeño rodeo para señalar el énfasis de Lacan en hacer entrar el lenguaje, la palabra, con la misma presencia que la pulsión… y poder enunciar un tiempo mas tarde cuando ya se ha consagrado la supremacía de lo simbólico que la pulsión es un don de la palabra. Y que la palabra solo se convierte en lenguaje, y este en discurso, cuando el sujeto es capaz de hacer de lo vivido su propia historia, en tanto le es posible historizar su experiencia de vida, es decir, de poner palabras.
            Pero la “articulación unilateral y parcelaria” de las pulsiones todavía nos puede dar juego si lo tomamos a partir de la definición de pulsión que mas arriba señalábamos y que  tiene que ver con el deslinde, con el carácter fronterizo entre alma y cuerpo.
            Nos interesa esa parcelaridad, esa parte, de la pulsión que tiene que ver con el cuerpo y que en primera instancia representa el esfuerzo, meta, objeto y fuente de la pulsión, disociada de ese ser/sujeto que es representado por el lenguaje y que hace presente la disyunción entre ser y cuerpo.
            Nos interesa ese rasgo parcelario, porque en el juego instaurado por las pulsiones, la imagen del propio cuerpo da consistencia a esa aportación unilateral de las pulsiones. El enorme engreimiento narcisista, como señala JAM, característico de la especie, procede de ese efecto de identificación subjetiva al cuerpo, lo que tiene como efecto, la función de desconocimiento del sujeto. En el momento en que el sujeto es sujeto del significante, no puede identificarse al cuerpo.
            Esta división cuerpo y sujeto es la que enuncia la pulsión, y la que ella misma quiere enjuagar con la insistencia en la satisfacción, aquella que borre la división primordial entre goce y significante.
            En lo que sigue hasta el primer punto y aparte de la página 153, son los modos en cómo recoge Lacan los modos de articulación entre pulsión (cuerpo) y sujeto (lenguaje).
            En esta articulación entre pulsión y sujeto, hay un elemento que nos permitiría ir más allá de esta relación “unilateral y parcelaria” de la que venimos hablando, y es la condición que Lacan estable, más allá de la mitología o de cualquier substrato biológico del tipo “núcleo de la base del cerebro” … Se trata en efecto de lo que ha vivido en tanto historizado.
La historización del sujeto en el análisis, es algo mas que poner palabras, algo mas que historia. Es, diríamos, un ordenamiento que se configura como sujeto a la luz y las sombras de la significación  construida y leída desde el fantasma fundamental.
            En este sentido podemos tomar la referencia de JAM  -Biología Lacaniana, capítulo III, apartado 1 “Significación y Satisfación”, p. 44-45-  donde señala el  cambio fundamental introducido por Lacan en el Discurso de Roma en lo que tiene que ver con la vertiente económica en Freud.
            El juego de las pulsiones, es interrumpido por la introducción de los registros imaginario y simbólico, y su incidencia sobre el dualismo freudiano de pulsión de vida y pulsión de muerte. Así se privilegia el registro de la significación sobre la satisfacción remitiendo la pulsión de vida a lo imaginario mientras que la pulsión de muerte se adscribe a lo simbólico. La primacía de lo simbólico anuncia el fin del juego de las pulsiones, el fin del dualismo freudiano y  la entrada en un monismo donde la pulsión de muerte como concepto de muerte simbólica a partir del significante, pone a distancia a la pulsión de cualquier consideración biológica.
            JAM nos plantea en cuatro puntos la respuesta a la pregunta ¿Qué es esta muerte simbólica que, en el fondo, es la segunda muerte? Señalaré solamente el cuarto punto donde advierte: la muerte simbólica es la que asegura una sobrevida al significante, que abre a una vida de otra clase que la biológica… Única vida dice Lacan que perdura y es verdadera, puesto que se trasmite sin perderse en la tradición de sujeto a sujeto(F y C. P.307).         

 

ordalía.
(Del b. lat. ordalia).

1.f. Prueba ritual usada en la antigüedad para establecer la certeza, principalmente con fines jurídicos, y una de cuyas formas es el juicio de Dios.
algoritmo.
(Quizá del lat. tardío *algobarismus, y este abrev. del ár. clás. ḥisābu lḡubār ‘cálculo mediante cifras arábigas’).

1.m. Conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema.
2. m. Método y notación en las distintas formas del cálculo.

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                    «El juego de las pulsiones…»
 El enunciado del trabajo que se presenta abre una interrogación a partir del Discurso de Roma para dar un lugar a lo pulsional en el entramado significante que inaugura el este texto fundacional del psicoanálisis de Lacan. Este «juego…no es sólo mítico».
Bibliografía:
Discurso de Roma, p.151-153
Freud, «Las pulsiones y sus destinos» (1915) AE.14 p.105-139.
Lacan. (1964). Los cuatro conceptos. Seminario 11. p.168-193.
JAM (1999). Biología lacaniana y el acontecimiento del cuerpo. Ed. Diva (2002) p.44-46.
Que el inconsciente no es ambigüedad de las conductas ni futuro saber que se sabe ya por no saberse, sino laguna, corte, ruptura que se inscribe en cierta falta. (Sem. 11, p-159).