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Texto presentado el 13 de enero del 2016 en el Espacio Central de la sede de Valencia de la ELP sobre el X Congreso de la AMP “El cuerpo hablante. El inconsciente en el Siglo XXI”. 

He querido hacer una aproximación a la función del tiempo en su imbricación con el cuerpo hablante. Se trata, pues, de un trabajo en curso que proseguirá en otros escritos. He iniciado esta aproximación orientada por las lecturas preparatorias del X Congreso de la AMP en torno al “ Inconsciente y cuerpo hablante”, y que lleva un subtítulo “ Sobre el inconsciente en el siglo XXI”. 

En el año 2000, en la misma ciudad- Rio de Janeiro- en la que se va a celebrar el próximo Congreso de la AMP. J.A.Miller dictó una conferencia titulada “ La erótica del tiempo”, al finalizar y a propósito de una pregunta de la sala, respondió adelantando un programa: se trataba-dijo- de “retomar varios elementos de nuestra teoría, incluso el pase, y articularlos en términos temporales”. Y añadía, “ la dificultad es que no hay una ciencia del tiempo propiamente dicha. Hay una ciencia del espacio, la topología, pero no hay un equivalente para el tiempo”.

Así pues, el tiempo es un real por eso no hay ciencia que pueda contenerlo. Más bien, como elemento radicalmente heterogéneo, agujerea ese tonel de las Danaides por donde el sentido de la eternidad se pierde. 

Deleuze decía que “ el tiempo pone a la verdad en crisis”, también tomaba de la obra de Shakespeare, “Hamlet”, la expresión “ El tiempo se ha salido de sus goznes”, y es que el tiempo puede poner patas arriba toda elucubración simbólica que se pretenda homogénea y verdadera. Incluso el tiempo vivido, subjetivo en tanto imaginario se ve dislocado y atomizado cuando irrumpe el tiempo como elemento heterogéneo.

El analista será siempre el aliado de ese elemento heterogéneo que disloca construcciones del ser que se pretende constante. 

La importancia que Lacan dio al tiempo, estuvo presente en su enseñanza desde sus inicios: Así, la relación del tiempo y el acto, ya se encuentra en su tésis de psiquiatría sobre Aimee.

Tiempo después el primer texto que dio a publicar, después de la Liberación, fue “ El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada”, los tres tiempos que desarrollan el sofisma de los tres prisioneros: Instante de ver, tiempo de comprender y momento de concluir.

Esta referencia temporal de nuevo la encontramos, al final de su enseñaza, en los dos últimos Seminarios llamados “ Momento de concluir” y “ La Topología y el tiempo”.

Es más, ¿ acaso no podríamos pensar una correlación de los tres tiempos lógicos con los tres redondeles de cuerda, con los tres registros, I-S-R?

Pero retomando la cronología, recordemos que sostuvo y defendió la sesión corta o variable, cuya “herejía” le valió “ la salida de la IPA. La prescripción obligada de cincuenta minutos ¿ no supone, tanto al analizante como al analista, que la duración constante, como marco fantasmático, queda asegurada de toda irrupción del tiempo real?

La sorpresa, el sinsentido, lo no esperado son efectos del tiempo, como elemento heterogéneo en que se basa la interpretación. También ella conoce diferentes momentos de intervenir desde el inconsciente trasferencial hasta el inconsciente real o parlêtre.

Y es en este punto en el que estamos en estos últimos años. En la lógica de caucho de la Topología, los conceptos tan bien estructurados por Freud y Lacan: inconsciente, lenguaje, lengua, represión, defensa, síntoma, fantasma, deseo, goce etc, se giran, se deforman y se contraen para apuntar a la eficacia de un uso del tiempo, que llamaría, topológico. Y que apunta al tiempo del “ hombre tórico” y al “cuerpo de cuerdas”. 

Por otro lado que, en el subtítulo del tema del próximo Congreso, se diga “ el inconsciente en el siglo XXI” introduce la función del tiempo como lo que marca una diferencia y un desplazamiento del inconsciente al parlêtre.

También podríamos decir un desplazamiento del cuerpo hablado al cuerpo hablante. Este cambio de perspectiva implica una dinámica más acorde a los tiempos que corren y que Lacan nos avanzó en sus últimos seminarios. 

En ellos empujado por intentar articular la hiancia entre imaginario y real, hace uso de la Topología y el tiempo para intentar hacer, con el agujero y las cuerdas, el tejido de ese misterio que es el cuerpo hablante. 

 Ese cuerpo que, habla sin saber lo que dice, puede pasar, en el encuentro encarnado del analista, a un decir que haga emerger las huellas inscritas de certeza de goce y así, tener la posibilidad de saber hacer con ellas de otro modo.

Podríamos plantear que esa emergencia de goce, se produce por un acontecimiento de cuerpo que irrumpe agujereando esa elucubración del ser parlante.

Entonces- y lo planteo como hipótesis- el acontecimiento de cuerpo articularía el tiempo real de la contingencia con la singularidad del tiempo propio del parlêtre. Al mismo tiempo que desarticularía esa consistencia temporal del fantasma. Ahí el parlêtre tendría la oportunidad de acoger lo que la hiancia le revela. Me pregunto si esto sería posible sin la presencia y la intervención del analista… 

En el acontecimiento de cuerpo, algo del afecto y la emoción conmueven al parletre. La angustia en tanto que afecto, produce la certeza de que hay algo que no

tiene representación y sin embargo se presenta ¿ podría ser tomada como un acontecimiento de cuerpo? 

El título que elegí “La eternidad y un día”, toma la referencia temporal en dos vectores: el tiempo en relación a una duración infinita y lo que se añade- un día- pero que tiene efectos de límite, introduce más bien, un menos. Un estrechamiento que precipita a una reducción.

“ Un día me dijo…”, un día me encontré con…”, “ de repente, un día…” tienen ese carácter de contingencia, de lo imprevisto que corta esa línea al infinito en la que se sustenta el ser en su consistencia de pensamiento.

Miller en “ La erótica del tiempo” afirma que el tiempo es una objeción al ser. La eternidad pone al ser al abrigo del tiempo, pues el tiempo introduce por si mismo la negatividad, el desgaste, el envejecimiento, el eclipse, la muerte. Hay un tiempo pensado y un tiempo que irrumpe.

En la experiencia analítica se trata de insertar un elemento heterogéneo en el tiempo. Ese elemento heterogéneo ¿ sería el corte, hacer presente el cuerpo del analista, los diferentes modos de hacer con la contingencia? 

En su curso 2006-07, añadirá: “ El tiempo está del lado de la Topología y la geometría del lado de la eternidad. De ahí lo que Lacan nombra como los hombres tóricos, en alusión a los dos agujeros del toro, o los cuerpos de cuerda. En el uso que Lacan hace de la topología, la deformación supone un proceso temporal: hacer agujeros, hacer pasar por agujeros o estirar trozos de cuerda. Es el tejido de la experiencia de un análisis que hace materia”, concluirá Miller. 

Se puede tejer porque hay agujeros por donde introducir, estirar y sacar los hilos con los que algo pueda materializarse. Saber tejer es saber deshacer los nudos que taponan los intersticios y poder así concluir nuestra pequeña pieza. 

La película de Theo Angelopoulos 

La eternidad y un dia es también la respuesta que obtiene el protagonista de su esposa muerta, cuando invadido por la angustia ante la muerte que le espera al acabar el día, le pregunta cuánto durará el mañana. Es entonces cuando en el desamparo último y sin embargo, acogiendo la interpretación de ella, consigue un decir hecho de palabras sueltas y extranjeras. Esas palabras que un niño albanés, en su orfandad generosamente le había ofrecido.

Margarita Bolinches

 

Texto preparatorio del X Congreso de la AMP.

Margarita Bolinches