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TALLER DE PSICOSIS ORDINARIA_ Reseña de la sesión de trabajo del 23 de marzo de 2015.

 La relectura de la tesis de Lacan (1932) titulada “De las psicosis paranoica en su relaciones con la personalidad”, es ciertamente refrescante. Presenta una psiquiatría vibrante, que escuchaba y trataba de ordenar la gran cantidad de fenómenos clínicos de la psicosis. Resulta muy formativo ver –tal como lo muestra Lacan en ese momento- cómo el descubrimiento freudiano del inconsciente y el principio energético de su funcionamiento, permite dar cuenta racional de muchos comportamientos, en concreto la paranoia de autopunición: el deseo de ser castigado.

Nuestro colega Antonio Monje hizo una brillante presentación de la Tesis de Lacan, y –como no- del caso Aimèe. Entorno al cuál se suscitó una importante cuestión, cuestión que nos parece puede interesar a los  colegas que no pudieron asistir. Se trata de lo siguiente: Aimée, nombre que Lacan pone para el caso de una mujer que agredió asesinamente contra una actriz famosa de la época, se trata de un caso de paranoia y Lacan se pregunta por la causa de su delirio. Lo más llamativo –para Lacan- del caso es que a los pocos días del pasaje al acto, estando en la prisión, Aimée se cura de su delirio. Este es un hecho clínico sorprendente pues la idea general era que el delirio paranoico no remitía, era incurable y con los años conducía a la demencia precoz. De la mano del principio en psiquiatría de que aquello que cura la enfermedad mental a su vez está en la causa de la misma, Lacan sostiene que el castigo recibido tras el atentado, corresponde a la satisfacción del deseo de castigo que estaba en la base de su delirio. Aparte del interés que tiene el texto mismo, la cuestión que surgió en la conversación es precisamente por la satisfacción que tiene el sujeto al ser castigada, satisfacción que hace desvanecerse del todo –no explica Lacan- el delirio persecutorio y erotomaniaco.

Pero cabe preguntarnos:¿Cómo entendemos que el ser castigado, golpeado (en base a un deseo inconsciente de castigo) desvanezca el delirio, produzca satisfacción al sujeto? Es decir lo que nos hace pregunta es la relación –comprobada clínicamente- entre el ser golpeado y calmar el delirio del sujeto.Sin duda tenemos una primera respuesta: sentimiento de culpa inconsciente y el masoquismo, pero tratándose del campo de las psicosis, la respuesta deberíamos matizarla.

La necesidad –llamada al Padre- de parar. En la conversación vimos que la relación del castigo (principalmente físico) y calmar la exaltación del sujeto, está inscrita en el discurso común. Es frecuente –de sentido común- cuando los niños se ponen pesados, empiezan  a pedir esto, aquello, y nada lo calma, se suele decir “lo que quiere, está pidiendo una torta”. Y efectivamente cuando los padres, ya fuera de sí, pasan al acto, se produce la calma. También, referido a los niños y jóvenes, cuando se muestran caprichosos, presuntuosos, irrespetuosos y desafiantes, así como cuando están absorbidos en sus quimeras desentendiéndose de la realidad, etc. etc. se suele decir a nivel popular que “falta padre, una intervención (torta) a tiempo le hubiera quitado la tontería, le hubiera situado en la realidad”. Así también en los jóvenes adultos que están atrapados en una deriva adictiva, envueltos en un ensimismamiento ruinoso, persisten sin límite en comportamientos invalidantes que toman como un juego, etc. etc. También emerge la idea de que hace falta poner un límite, algo que les haga parar esa deriva inconsciente y les despierte –como se suele decir- a la realidad de las cosas.

Así mismo también en las discusiones entre las parejas, entre padres e hijos, entre compañeros, etc. podemos observar cómo las simples discusiones pasan con frecuencia a enfrentamientos, enfrentamientos que por momentos se van crispando, se vuelven irracionales. Entonces es necesario parar, parar la enervación que se va generando y volver a una cierta tranquilidad, es decir tomar distancia y salir de esa especie de delirio en que se ha convertido y los tiene atrapados. Se dice: cálmate, respira profundo, cuenta hasta 10 antes de …,son maneras de introducir un corte en esa deriva, que si bien no es como tal un castigo, hace las veces de ello, es un volver,poniendo un límite,a la realidad objetiva. En esta línea es frecuente escuchar que muchas discusiones –generalmente entre las parejas- que el motivo es provocar, provocar que el otro pierda los papeles.¿Habría en esto –nos preguntamos- la manifestación de una necesidad de castigo, sería buscar el ser golpeado como modo de satisfacer, regular el goce?

El sentimiento de culpa, la constitución de la figura narcisista del Super-Yo, es la entrada al “Problema económica del masoquismo”, pero es necesario dar un paso más, los fenómenos de las psicosis ordinaria, nos llevan a plantearnos la lógica del no-todo del orden significante, y la regulación del goce en la época del “Otro que no existe”. Para ello recomendamos tres textos: 1) E. Laurent: Del masoquismo “femenino” a la privación.[1] 2) V. Polomera: En criminal “neurótico”[2]. 3) Tendlarz, S. Asesinato en una escuela[3]. Por desgracia estas cuestiones están de actualidad, con frecuencia se producen pasajes de acto homicidas, y ciertamente nos interroga, estos textos nos ayudan a ubicar las respuestas que Lacan abrió al respecto.

En el Taller de Lectura: Las psicosis ordinaria, en sus sesiones suplementarias, conversaremos sobre el tema tratando de elucidar aquello que está en juego en estos fenómenos. Continuaremos.

 

[1] Laurent, Eric. Posiciones femeninas del ser. Del masoquismo femenino a la privación. Tres Haches. 1999.

[2]Palomera, Vicente. Pioneros de la psicosis. Un criminal “neurótico”. Gredos 2014.