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Celebrada el 3 de junio de 2015 en la Sede de Valencia, Comunidad Valenciana.

por Rosa DuráCelma

 El título en torno al cual nos reunimos en la tercera y última sesión preparatoria antes del Congreso fue «Historias de ocultación y abuso en la infancia», nominación que nos ubica en el campo de la infancia, en este caso, desde dos perspectivas bien diferentes aunque con fundamentales puntos en común. Las invitadas de este encuentro fueron Carolina Martini, socia de la Sede ELP-CV, y Luz C. Souto, doctora en Filología Española, especialista en el tema de apropiación de menores en las dictaduras española y argentina. Gabriela Alfonso fue la encargada de presentar y coordinar la mesa y, antes de conceder la palabra a las conferenciantes, señaló la complejidad que encierra, en el marco de la Institución (administrativa, asistencial o judicial), el tema de la infancia y de la adolescencia, donde se tiende a convertir a estos jóvenes sujetos en objetos, o lo que es lo mismo, donde se borra su particularidad bajo la recurrida y habitual etiqueta de «víctima».

El título con el queCarolina Martini (psicoanalista Socia de la Sede de la ELP-CV)nombró su trabajo –«El secreto familiar en el abuso. Una viñeta sobre el goce de la víctima»–anunciaba ya una perspectiva clínica como pórtico de la sesión. En la novela familiar de cada sujeto se alojan y entraman aquellos significantes primordiales y aquellas escenas o encuentros que dejan su huella en el sujeto y que, por elección, fijan un modo de goce. Una escena de esa índole es la que marca al sujeto que nos presenta Carolina. La discreción y el respecto obligana ser muy parcos sobre esta intervención, bastará decir que dicho sujeto, en un ámbito parental violento, fue testigo de una situación íntima de carácter incestuoso y que posteriormente se negó a testificar. En el transcurso de las sesiones la analista pesquisa que la paciente ha decidido guardar el secreto, callar e instalarse en esa posición subjetiva.En su afán proteccionista, la Justicia trata de determinar el grado de «victimización» del niño, de juzgar si las situaciones de violencia vividas han sido traumáticas o no. Víctima de su secreto, de las agresiones de su familia, del discurso judicial pero, sobre todo, de la falta de prohibición en el marco parental, prohibición estructural que en esta pareja deja al desnudo lo siniestro y al sujeto coagulado en su posición de goce, sin dar lugar a satisfacciones sustitutivas. Por no abundar en detalles concretos, concluimos con una síntesis de una cita de PhillipeLacadée a la que Carolina aludió:«Hay para el niño un agujero [trou] en el saber, no puede poner en palabras lo que vive, lo que experimenta, lo que encuentra. Vive una experiencia fuera de sentido, una experiencia de goce en el sentido de un encuentro con un real que no puede asimilar». El trabajo del analista importuna este goce, advertido de que hay allí algo a lo que no se puede responder y de lo cual la víctima hace uso. En sentido inverso al que le otorga el discurso jurídico, los encuentros con el sujeto parten de una situación de ruptura con respecto a la significación. Este espacio sorprende a la paciente en tanto no es nuevamente eclipsada detrás del victimismo y, reconociéndola en su experiencia, se la convoca en su responsabilidad subjetiva. Se trata, pues, de ofrecer la oportunidad de cambiar de posición de víctima a una posible subjetividad.

 La intervención de Luz Souto cambió diametralmente el rumbo de la sesión. De lo particular de un caso, pasamos, de la mano de la autora,a la problemática de miles y miles de niños que en las dictaduras española y argentina sufrieron disímiles y múltiples formas de violencia. El título de su trabajo resulta suficientemente ilustrativo: «Expropiación / Apropiación de niños. De las filiaciones quebradas al glamor de las víctimas». Desde un inicial enfoque histórico-social, Luz Soutoanalizó los contextos de ambas naciones en relación a la llamada apropiación de niños para concluir que, en ningún caso, son equiparables. Para el caso español, la autora prefiere hablar de expropiación de niños.De notable interés fue, a partir de su trabajo de campo, la constatación de cómo los afectados de niños robados en España que al inicio de sus reivindicaciones no se reconocían como víctimas, poco a poco empezaron a identificarse a dicho significante. Esta última consideración es la que lleva a la autora a introducirse en una subversiva idea, la del «glamour de la víctima», y lo hace a partir de una anécdota, la de la recuperación del nieto 114 de una de las Abuelas de la Plaza de Mayo. Un hecho que, en otras circunstancias, habría permanecido al más estricto orden privado, se convierte en pocas horas en un fenómeno mediático. La alegría y la emoción del encuentro obturaron la reflexión sobre el horror. Este hecho condujo a Luz, recuperando a G. Gatti, a la idea de que en la era de la moral humanitaria las razones que llevan a la condición de víctima se licuan, despiertan emoción, pero pierden solidez, interpretación y reflexión.

La segunda parte del trabajo desplazó su lente al modo en que el tema de la apropiación y expropiación de niños se ha manifestado en las producciones culturales. Dicho muy sumariamente, la producción argentina en torno al tema (cine, literatura, teatro, etc.) excede con mucho a losartefactos artísticos españoles. Las razones son múltiples y complejas; nos limitamos a cerrar esta última reseña con el ejemplo de Tanguy, personaje de la novela de Michel del Castillo –Tanguy. Historia de un niño de hoy (1957)– que, tras un itinerario macabro atravesado por huidas, campos de concentración y abandonos, logra moldear su identidad a partir de la escritura y la lectura, aunque esa construcción pasa por el incómodo lugar, aunque cada vez más codiciado, de la víctima.    

Una de las cuestiones más reseñables de la intervención de Carolina Martini, una vez la sala tomó la palabra, fue la de poner en valor la importancia de abrir un espacio de escucha para este sujeto cuya posición de testigo la había colocado en el mutismo de manera que pudiera elaborar su ficción alrededor de ese agujero. Asimismo, la importancia de dejar de ser objeto del goce del Otro a ser sujeto de su enunciación, abre la posibilidad de elaborar alrededor de lo imposible su propia posición de goce, de mirar a ser mirada.

En cuanto a la exposición de Luz Souto los comentarios se orientaron hacia las diferencias existentes entre el par apropiación/expropiación, al que se le añadió un tercer concepto, el de adopción, que suscitó el debate y no solo en relación a las dictaduras argentinas y españolas, sino en la problemática abierta en torno alas adopciones actuales.El modo particular en que cada sujetose posiciona (o no)en el lugar de víctima resultó otra interesante línea de discusión, así como la importancia y función de los colectivos, con mucho retraso en España, para romper el silencio y la ocultación del horror.

Los trabajos de Carolina y Luz contenían una idea de fondo que ponía de relieve la elección subjetiva, lo que puso en circulación de nuevo la conveniencia de distinguir entre la identificación al significante víctima como proveniente del Otro y la particular posición de goce que implica.

  

Rosa DuráCelma, Socia de la Sede ELP-CV