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El trabajo que presento en este espacio sobre “Las elecciones del sexo” parte de una búsqueda bibliográfica a la que nos comprometimos con el comité de las XIII Jornadas, bajo el epígrafe, de “trabajos realizados por psicoanalistas hispanos del campo freudiano”.

            Esta investigación bibliográfica dio resultado relativamente pronto y pudimos delimitar el significante que organiza,, que sostiene el tema que nos reúne. Me refiero al significante “sexuación”, este puede articular los ejes que se han definido en nuestras jornadas como campo de trabajo.

            Recuerdo los ejes:

La norma imposible del sexo.

El declive del padre.

Hallazgos y herejías de la sexualidad: variaciones sobre el objeto sexual.

Genero y sexuación.

Perversiones clásicas y contemporáneas.

El debate entre el deseo y el amor.

Los trazos sobre el cuerpo.

La relación sexual no existe: inventar “su” relación sexual.

El goce femenino: ¿sólo ellas?.

 

            Sería difícil concebir los diferentes ejes sino partimos del concepto/noción de “sexuación”.

            Retomo un pequeño párrafo que se encuentra en el texto de la presentación de estás Jornadas:

            Las elecciones del sexo están en relación con lo que Lacan denominó sexuación, un neologismo que aleja cualquier noción de identidad, una operación donde el sujeto hace su elección inconsciente de goce – goce fálico para todos o lo infinito del goce femenino- más allá del semblante, del registro civil, del goce sexual, es también una elección de objeto sobre la que el sujeto construirá sus propios escenarios.

            ¿Qué es un neologismo? Lo sabemos de la psicosis, es una avanzada en la lalengua, es un modo de apertura de nuevos escenarios a la significación y de forma particular  de lo que no deja de no escribirse de la no relación.

            Sexuación es lo que hace diferencia: no se trata de identidad, ni de anatomía. Sin embargo, está dará sentido, sentido sexual al goce del sujeto, como modo de interpretación de identidad y anatomía; pero con una diferencia sustancial, el lugar de la anatomía esta ocupado por el de la lógica.

            En el título que me he propuesto: Sexuación, lo que hace diferencia, tomado lo que, a mi modo de ver, incluye este concepto:

            En primer lugar, hace diferencia entre Freud y Lacan., o lo que es lo mismo, el trayecto del Edipo a la Sexuación.

             En segundo lugar, lo que hace diferencia entre sexo y género, la respuesta de Lacan a las teorías genetistas y culturalistas de la elección de sexo.

            Y en tercer lugar es lo que hace diferencia entre el modo de goce fálico/no fálico de posición masculina y/o femenina.

            El recorrido de la bibliografía que presentamos recoge estas tres dimensiones, estos tres aspectos que enmarcan la producción de los diferentes autores.

            Existe en esta producción, entre nosotros, en nuestra ELP, mejor en sus antecedentes EEP, una publicación periódica a la que hay que homenajear, al hilo de las Jornadas que se realizaron en Málaga 1991 con el título Clínica de la posición femenina.  Me refiero al documento de trabajo realizado en 1991:

Lógica de la sexuación. En V Jornadas del Campo Freudiano en Andalucia: El síntoma de la mujer. P.16-28.

            Este texto muy difundido en su momento,  ofrece un recorrido introductorio al concepto de sexuación planteado por Lacan en el Seminario  Aun. Un trayecto desde una lógica fálica a otra no-fálica, que ha representado un avance mas que significativo en el campo freudiano. Elaboración esquemática y sencilla, que sin dejar de tener la profundidad requerida conserva el carácter de un texto de mano, realizado hace veintitrés años.

 

            En este aspecto de lo que hace diferencia respecto de la sexuación existe otra producción entre nosotros:Rueda, F. (2002)La facticidad del sexo.  (Editorial). Cuadernos de Psicoanálisis, 26, 5-6.donde se subraya que… El término –facticidad del sexo– reúne en sí las dimensiones del hecho (facto) y de la invención (facticio: que no es natural y que se hace por arte). Es utilizado por Jacques Lacan en Psicoanálisis y su enseñanza para situar que son los términos de la estructura que permiten al sujeto “tener acceso a la noción de su facticidad respecto de su sexo”. Así encontramos en la “primera enseñanza” cómo la posición sexuada aparece como invención del sujeto en relación a los real.

            Se trata para el psicoanálisis, más allá de los semblante, o ideales propios de cada época, de producir un saber de cómo los seres hablantes, realizan la elección inconsciente de inscribirse como hombres o  como mujeres, y propone el término Sexuación para indicar que ni el significante, ni el ideal, son suficientes para dar cuenta, de las modalidades de satisfacción pulsional en la elección del lado masculino o femenino, que cada sujeto hace.

 

            A buen seguro existen otros textos que inciden en estos aspectos, pero estas dos pequeñas reseñas nos ilustran sobre el carácter central del concepto de sexuación que tiene su núcleo central en el capítulo VII del Seminario Aún con las fórmulas de la sexuación.

            En el primer apartado del capítulo VII, apartado uno, Lacan da cuenta de lo que resulta de la posición masculina y femenina y de la imposible relación entre los sexos.

            No hay facetas articulares, articulación,  entre goce fálico – autoerótico y significante de una falta – y de otra falta, que traduce el goce suplementario del no-todo con el que la mujer, que no existe, se acoda al A barrado.

            A la derecha tienen la inscripción de la parte mujer de los seres que hablan.  A todo ser que habla, sea cual fuere, esté o no provisto de los atributos de la masculinidad – aún por determinar- le está permitido, tal como formula expresamente la teoría freudiana, inscribirse en esa parte. Si se inscribe en ella, vetará toda universalidad, será el no-todo, en tanto puede elegir estar o no en Fx.

            La elección de sexo es una elección de goce que es recubierta por la conjunción disyuntiva entre el sujeto barrado y el objeto que lo causa… frente a las identificaciones de las que se sirve, la elección inconsciente de sexo supone la diferencia en un modo particular de goce.

            Y en este punto, de elección de goce, quisiera señalar la definición de goce que Lacan apunta en este seminario XX a las puertas de las fórmulas sobre la sexuación:

recuerden el paso que dimos hace un rato, al formular que el goce se refiere centralmente al que hace falta que no, al que haría falta que no para que haya relación sexual…p. 78 S. XX Aún. –relación sexual, Æ?

            La elección de goce parece que tiene, entonces,  como condición la no relación sexual.

            Quisiera ahora señalar, para concluir, tres autoras que me parecen que iluminan con su trabajos especialmente nuestro tema de trabajo… es verdad que hay muchas otras entre  nuestras analistas que han trabajado en estos temas, pero quiero señalar tres autoras que realizan una aportación interesante al los aspectos relativos a la sexuación me refiero a G. Brodsky – por partida doble con dos trabajos, 2001 y 2002- a Araceli Fuentes en 2002 y C. González Taboas en 2011.

            G.B. en el seno de una compilación realizada por el ICBA (EOL) en 2001 titulada “Del Edipo a la Sexuación”  escribe un interesante trabajo “Síntoma y Sexuación” al que me referiré a continuación.

            También hay que destacar un segundo trabajo, al año siguiente 2002, de la misma autora publicado en Freudiana 34, incluido en el dossier Clínica de la sexuación titulado “Elección de sexo” que nos ayuda en la comprensión y dificultades que supone, en ocasiones, para los sujetos la realización efectiva de esta elección inconsciente.

             En el trabajo que presenta Araceli Fuentes (2002) titulado “El goce de la ausencia” también publicado en el dossier de “Clínica de la sexuación” la investigación está orientada a la exploración de ese goce Otro, suplementario, que queda por fuera del goce fálico.

            Estos tres trabajos fueron contribuciones al XII Encuentro Internacional del Campo Freudiano en Paris con el título, Clínica de la sexuación: imposible y determinación

             La otra autora a la que me refiero es a Carmen González Taboas (2011) y su interesante texto Siglo XXI: La elección de sexo en el laberinto.

  1. Brodsky nos presenta en “Síntoma y sexuación” un caso de celos, primero orientado por el Edipo y segundo por la sexuación.

Si aceptamos la idea de que el síntoma es un partenaire del sujeto… y admitimos que esa es su función en la economía libidinal del sujeto… es posible sospechar que dicha suplencia (la del síntoma) no ofrece la misma solución a hombres y a mujeres… incluso un mismo síntoma cumple su función de una manera diferente en uno u otro sexo. Y concluye: Allí donde el hombre la quiere toda para él, la cree toda, ella tiene un goce que no comparte con él y que en cambio la vincula con el Otro, S de A barrado. No se trata de otro hombre, se trata de otro goce.

            Respecto de los celos femeninos, G. Brodsky, nos explica la tesis freudiana derivada de la penisneid, y del paso de la envidia del pene al deseo de un hijo – del padre- por lo que la madre pasa a ser rival, y objeto de los celos.

            En Lacan, heredero de esta concepción, donde la mujer ocupa el lugar del falo (aquello del goce que tiene un significante)y desea asegurarse esta posición – objeto de deseo del hombre- por medio de un signo de amor.Trece años mas tarde – Ou pire- ya no se trata de ser el falo, sino la única.

            ¿Para que le sirve a una no- toda la fidelidad del hombre? . aquí GB sigue el comentario de JAM  en Signos del goce, sobre la página 37 del Atolondradicho:

            Pero Lacan agrega la indicación de que, aun cuando este reconocimiento – Tu eres la única- que establece un lazo con el Otro, aun cuando esta exigencia absolutamente específica fuera satisfecha, esto no impediría que “… el goce que se tiene de una mujer la divide convirtiendo su soledad en su pareja…” p.37 Atolondradicho. Nos rencontramos a hora con lo que indiqué hace dos semanas: la antinomia del amor y el goce. El amor – y su exigencia- es del registro del reconocimiento y cinstituye un esfuerzo por inscribir el goce en relación con el Otro. La indicación de que la mujer sigue siendo compañera de su soledad en su goce muestra el fracaso de todo reconocimiento del amor para liberarla de ella.  P. 373 (Los signos del goce).

            El segundo trabajo “Elección de sexo”  he querido destacar las siguientes reflexiones de G.B.

            Para precisar lo que llamamos sexuación hay que tener en cuenta que, en primer lugar, la condición de la sexuación es como dice Lacan, asumir “de alguna manera inscribirse de acuerdo con el significante fálico” y, en segundo lugar, que la sexuación es un asunto del cuerpop. 72.

            Más aún, puede decirse que la sexuación es el encuentro del cuerpo con el significante fálico, lo que habitualmente llamamos significantización.

            En el Seminario V Lacan presenta la sexuación simplemente como resultado de la identificación con el padre en el caso del chico o de la elección del objeto paterno en el caso de la chica p. 74.

            Para Lacan, sin embargo, la identificación no agota el campo sexuación. La idea de asumir el propio sexo implica que uno puede no hacerlo. La sexuación depende del significante fálico, pero también de la posición del sujeto en relación con ese significante y, aún, de la aceptación o el rechazo del significante p.75

            ¿Cuál es la crítica más dura que Lacan realizó al recurso a la identificación para zanjar la cuestión de la sexuación?: “El hecho que los hombres y las mujeres sean reconocidos por lo que les distingue es un error que consiste en reconocerles en función de criterios que dependen del lenguaje. Pero no son ellos quienes se diferencian, al contrario, se reconocen como seres hablantes cuando rechazan esa diferencia a través de las identificaciones” p. 76.

            … El trabajo de la sexuación supone, no solo, la asunción del  sexo del Otro, es decir, que el hombre reconozca que hay mujeres y también incluso sino se trata de algo recíproco, que la mujer reconozca que hay hombres p.76.

            No me puedo extender en el trabajo de Araceli Fuentes, “El goce de la ausencia” (2002) pero sólo destacaré una cita que hace de Lacan en el seminario “Ou pire”:

            La mujer está entre, entre el centro de la función fálica de la cual participa en el amor y… la ausencia”

            Carmen Gonzalez Taboas, (2011) en “Siglo XXI: La elección de sexo en el laberinto.” Virtualia , 22, Mayo, 2011.  Aborda la elección de sexo en el entrecruzamiento, incluso interferencia, entre la elección propia e inconsciente que de por si señala a un tipo de elección en el interior de un laberinto, en tanto que no tiene salida, que es forzada, que hay que elegir… y el nuevo laberinto en el que nos introduce un mundo donde la declinación de la metáfora paterna, el mundo de consumo y gadgets,  y el mundo de que borra la diferencia. Su trabajo lo pone a la luz que “Hoy el discurso analítico….”

            “En la elección inconsciente de sexo siempre se anudan la invariante de un goce primero, y las variables que intervienen en la respuesta del sujeto”

            Abundando en este sentido aporta una lectura en el Seminario 23 “El sinthome” que me ha servido para extactar este trabajo en la bibliografía y con ello termino:

            … La pulsión es resonancia de un decir en el cuerpo, que se escribió (“escritura” no para ser leída) y fijó la invariante del goce. En cambio, el color sexual – lado hombre, lado mujer- viene de la respuesta del sujeto a los encuentros contingentes con el goce del cuerpo “escrito” desde antes. El sujeto no es causa sino respuesta que se encarna en su síntoma como modo de gozar del inconsciente, a un lado o al otro en la lógica de la sexuación. Donde se trata del parlêtre; el hablante, el ser, el parecer, y la letra de goce de ese efecto de discurso; no sin el cuerpo.

            ¿Cómo articulamos  entonces el dicho freudiano la anatomía es el destino con la lógica que supone la sexuación? ¿Vuelve Lacan a retomar en su última enseñanza este destino con el concepto de acontecimiento del cuerpo?

                                                                                              Gracias