El 20 de enero pasado se celebró en Alicante la 2ª velada de cárteles que organiza la Comisión de Cárteles de la Sede de la Comunidad Valenciana de la ELP. En esta ocasión fue coordinada por Mirna Pol con la participación de Vilma Coccoz y Betina Ganim.
Mirna Pol comenzó introduciendo la siguiente propuesta de Miquel Bassols: colgar en la puerta de la Escuela un cartel (con acento en la “e”) con la siguiente frase “Que nadie entre aquí sin haber entrado en un cártel”, marcando la conexión que, desde su creación por Lacan, hay entre la Escuela y el dispositivo del cártel. Finalizó su introducción acotando el tema del encuentro que, en esta ocasión, se centró en el trabajo y en el producto de los cárteles y lanzó la siguiente cuestión: ¿Un cambio de lugar subjetivo respecto al discurso lacaniano y a la Escuela puede ser también un producto de cártel?
Vilma Coccoz abordó el tema desde una arista muy actual, la mercantilización del saber: “El Cártel, como objeción al saber como mercancía”.
El germen, de lo que más tarde serán los cárteles, lo sitúa en el texto de Lacan La psiquiatría inglesa en la guerra1, en el que Lacan detalla su visita a Londres en 1945 para conocer el trabajo que los psiquiatras ingleses estaban realizando con pequeños grupos; grupos donde no hay un jefe y los miembros se incluyen uno por uno en la tarea común.
En los cárteles hay un más uno que va rotando, fuera de toda jerarquía de saber, es una máquina anti-didactas en palabras de J.-A. Miller.
Si hay alguna disciplina en el trabajo de cártel a sostener es la disciplina del comentario, tanto de los logros como de las dificultades, algo que más tarde Lacan va a formular como uno de los principios de su funcionamiento. Para J.-A. Miller su interés por los cárteles es su propósito de saber.
Los vasos comunicantes entre lo subjetivo y lo social pasan hoy día por las tecnologías; la invitada se pregunta ¿Qué hacemos ante las formas actuales del malestar ocasionadas por la revolución tecnológica y la llamada inteligencia artificial? El mercantilismo de datos hace muy complicado mantener el valor del saber analítico. ¿Qué valor tiene el saber analítico? El punto de partida es, que, a diferencia del marxismo, para el psicoanálisis no hay más solución que la subjetiva, ya que el deseo es singular y se inscribe a partir de una contingencia corporal, por tanto, no puede ser grupal.
No se trataría de aprender el saber del otro sino de aprehenderse, de cómo cada uno se prende del Otro y de eso resulta una posición subjetiva. De ahí que el rasgo de cada cartelizante y su transferencia dentro del cártel tiene que ver con su manera singular de bordear su no saber y de su modalidad de goce. ¿Frente a la producción infinita…el producto que renuncia al goce?
En palabras de V. Coccoz “el psicoanálisis permite interrogar como saber lo tocante a la verdad, cosa que el discurso capitalista deja de lado”. En el cártel se trabaja a partir del saber que no tiene precio (pero si un valor, podemos añadir). ¿Y cuál es el saber que no tiene precio? La falla del saber. ¿Poner a trabajar la falla de saber en el cartel recupera su valor de uso?
Betina Ganim nos presentó su trabajo titulado “El éxito del cártel”. El trabajo de Escuela y del cártel son congruentes. Para Lacan la presentación de trabajos, los productos, son inherentes a la Escuela que él crea, una Escuela que se sostiene por el trabajo de sus miembros. Y la vía privilegiada de obtener un producto de saber es a través del cártel, el cártel como aparato que sostiene y produce saber.
¿Es posible hablar de éxito en el Campo Freudiano? ¿De qué éxito hablamos? Del éxito del cártel entendido no cuantitativamente, sino como acto de transmitir, de transferir un producto a la Escuela. La invitada se pregunta dónde ubicar dicho éxito: en la elaboración de saber o en los restos de saber que puedan aparecer al final del cartel. El cartel sería la máquina, el artificio por el que el saber en juego se sostiene, que Lacan formaliza a través de los matemas: S2, como saber y “a” como producto.
Se impone la pregunta central: ¿de qué saber y de qué producto se trata? ¿cómo y desde dónde se provoca esa elaboración de saber que se pretende en el cártel? ¿el éxito del cártel tendría que ver con el discurso que ahí funciona? ¿un saber agujereado, S de A barrado?
¿Qué lugar del más-uno en el cártel? El más uno del cártel no tiene como función ser el Sujeto Supuesto Saber, ya que el SsS es una significación, y por tanto no debe confundirse con el sujeto que se coloca en la posición de agente.
Miller, en el texto de referencia de la exposición de B. Ganim Cinco variaciones sobre el tema de La elaboración provocada2, nos dice “Dar entonces su justo lugar al objeto que el cártel exige, que el más-uno no se apropie el efecto de atracción, sino que lo refiera a otra parte”. No se obtiene resultado de saber más que con la condición de poner en posición de más uno al S barrado. Incluso llega a decir que cuando un cártel termina sin poder dar testimonio del trabajo realizado, es señal que desde el inicio del cártel había un amo del que no se han “desembarazado” ¡Cuidado, cartelizantes, con los embarazos!
Quedaron, como no podía ser de otra manera, temas y preguntas en el aire, preguntas que han causado que los dos encuentros celebrados hasta el momento, hagan serie con otros venideros. Al finalizar la velada, Carmen Carceller como responsable de la Comisión de Cárteles de la ELP de Valencia anunció que se va a organizar una tercera velada y que el 25 de septiembre se celebrarán las Terceras Jornadas de Carteles en Madrid. ¡El plazo de inscripción ya está abierto!
Mari Cruz Alba Castaño
- Lacan, Jacques.” La psiquiatría inglesa y la guerra”, Otros Escritos. Paidós. Buenos Aires, 2021, p. 113-133.
- Miller, J.A. Cinco variaciones sobre el tema de La elaboración provocada. 2025: https://elp.org.es/wp-content/uploads/2025/09/Cinco-variaciones-sobre-el-tema-de-La-elaboracioon-provocada-J-A-Miller.pd